Cada 27 de agosto se conmemora un nuevo aniversario de aquella primera transmisión radial realizada por quienes fueron bautizados, con el tiempo, como “Los Locos de la Azotea”. Volver a contar la historia de esos cinco intrépidos que hicieron aquella primera transmisión desde el techo del Teatro Coliseo, difundiendo una ópera, sería repetir lo que seguramente fue publicado hoy por infinidades de webs y redes sociales. Así que, apelando a aquello de “La magia de la radio”, en esta producción de UCCA (Unión de Comunicadores Cristianos de la Argentina), diferentes personalidades del éter cuentan lo que significó la radio para ellos, al conmemorar hoy los 100 años de la radio en la Argentina.

Florencia Ibáñez (Radio Continental, Radio Splendid y actualmente en Radio Del Plata)
Se acercaba fin de año de 1986. Hacía pocos días me había recibido de Locutora Nacional y muy feliz ostentaba mi carnet Nro. 2956. Había recorrido muy entusiasmada todas las radios posibles para ver si ese verano me convocaban para algún programa. Algunos compañeros del ISER me contaban que ya los habían llamado y yo aún sin novedades. Me empecé a angustiar porque si no había reemplazos de vacaciones en los medios ya se haría muy difícil. Era 23 de diciembre de 1986. Estaba en la casa de Carlitos Allo y allí también estaba Ismael Rossi, dos amigos queridos y colegas. Me pregunta Ismael: “Flor, ¿dónde vas a pasar Nochebuena?” Le respondí: “Ay, Ismael yo pienso pasarlo en la radio”. Ismael agregó: “Pero, Flor, ¡si no te llamaron de ninguna radio y mañana ya es 24! Y yo sentencié: “No sé, pero ustedes hagan lo que quieran porque yo voy a pasarlo en una radio” Ismael se sonrió.
De pronto, sentí algo raro, como una energía que me llevó al patio jardín de Carlitos. Era una noche hermosa de antesala de Nochebuena. Estrellas y clima navideño. Y en ese patio miré al cielo y empecé a hablar. A hablar profundamente. Y dije: “Dios, yo creo en vos, pero tenés la oportunidad de renovar mi Fe. Yo te pido que me llamen de una radio. Necesito trabajar y te pido que me escuches. Yo te prometo que seré testimonio y lo contaré a lo largo de mi vida”.
Me acuerdo que lloré emocionada, pues también le hablé al cielo, a mi papá, pidiéndole que ayudara. De pronto, algo increíble sucedió. No terminé de rezar que sonó el teléfono y veo a Ismael corriendo hacia mí, pálido y tembloroso. “¡Florencia! ¡Florencia! No lo puedo creer. Tenés al teléfono al jefe de locutores de Radio Splendid, que te necesita urgente para mañana a la noche en la radio!”
Sentí, en todo mi ser, la presencia divina que contagió a Carlitos e Ismael, que no podían creerlo. La fuerza de la Fe. Al día siguiente, el 24 de diciembre de 1986, festejaba Navidad en un micrófono. Me pasé llorando de emoción toda la noche sobre un piano que tenía el estudio y mis compañeros me palmeaban la espalda y me decían “¡Grande, Nena!”. Desde ese día, siempre, siempre, tuve trabajo. A veces más, otras menos. Cada día de mi vida agradezco a Dios por hacerme saber que es verdad eso de “si te ocupas de las cosas de Dios él se ocupará de las tuyas”.
¡Feliz centenario de nuestra radio! Y que en cada comunicador el amor anteceda a la palabra.

Néstor Verardi (Radio Splendid, Radio El Mundo, Radio Rivadavia, La 2 x 4, La Red, Radio Ciudad y actualmente, director de Radio Trans Mundial Argentina)
A los 18 me enamoré.
Un tal Oscar Gañete Blasco me dijo: “Che, pibe, leéte esto, bien fuerte y claro y bien cerca del micrófono”. Mi sueño estaba cumplido, hablar en la radio. Desde ese día a la fecha no paré de consumir más radio. El paso por distintas emisoras como, Splendid, El Mundo, América, La Red, AM Ciudad, FM La 2×4, Rivadavia y actualmente como Director de Radio Trans Mundial Argentina, me dieron la satisfacción de poder decir que soy un hombre de Radio. Fui Director Artístico de Radio Ciudad AM1110 y en la FM 92.7 La 2×4 (una de las radios argentinas más escuchadas en el mundo), donde tuve el inmenso placer de trabajar con innumerables estrellas de la radiofonía argentina. Entre ellas, el señor Antonio Carrizo que, con su sexto grado aprobado, fue uno de los locutores y comunicadores más importante del país. Un día le pregunté a Tony -como así solían llamarlo- “¿qué es ser un periodista?” “Jefecito”, como así me decía, “periodista es una persona que le cuenta a otras personas, lo que las personas quieren saber de las personas”. Me quedó muy grabado ese concepto y su cara larga y sonriente diciéndome, “¿te gustó? Me salió así y así lo siento”.
Bueno, en estos primeros 100 años de la radio quiero dejar mi saludo a todos los colegas que trabajaron conmigo y abrazarlos a pesar del COVID 19.

Guadalupe Michaelis (FM Aspen, Radio Vale, Arpegios, actualmente en Radio Pop y AM Buenos Aires)
Cuando era muy pequeña recuerdo que no le prestaba atención a la televisión. Sin embargo, la radio era lo primero que encendía al despertarme. Mis padres me dejaban una sillita pegada al mueble para que yo pudiera alcanzar el botón de aquél minicomponente Hitachi que ellos tanto cuidaban y que me permitían encender con toda la responsabilidad que eso significaba. Un día salí de mi habitación y vi que en la tele había una mujer con el cabello largo, rubio, ondulado. Ella estaba frente a un micrófono, en un pequeño auditorio en el que todos estaban en silencio. De fondo se veía una especie de ventana, detrás de ella un hombre y sobre la ventana un cartel luminoso que decía AIRE. Le pregunté a mi mamá qué hacia esa mujer y ella me dijo “así es una radio por dentro”. Era de noche, no lo recuerdo específicamente, pero apostaría que esa fue la primera vez que soñé con estar en un estudio de radio.
Del sueño a la realidad han sucedido muchas cosas. Una carrera breve pero intensa, palabras que me han invitado a abandonar mi sueño muchas más veces de las que me invitaron a seguir adelante. Valió la pena tanto amor, valió la pena estudiar sorteando distancia, angustias, frustraciones y también tantas horas de experiencias, aprendizaje y sueños.
En el año 2002 entré por primera vez a un estudio de radio y supe que ahí quiero estar siempre, aunque sea un ratito, para decirle a todo aquél que esté del otro lado: “Gracias. Gracias por darle sentido a los Locos de la Azotea y a todos los locos que creemos que una radio encendida es una invitación a soñar, pensar, cuestionarnos, superarnos y aprender que la imaginación no tiene límites.

Néstor Sclauzero (Radio Rivadavia, Radio Nacional)
Para mí la radio es sinónimo de lo que quería y quise hacer en mi vida. Como persona del interior, la radio significó el contacto con el mundo externo. Yo quería trabajar en la radio.
Cuando tuve que decidir mi vida profesional a través de un estudio, esa fue la idea que me motivó.
Como operador, como locutor, como periodista. La respuesta a “que te gustaría ser de grande”, mi respuesta era “trabajar en la radio”.
Así fue como llegué al periodismo, pasión que me ligó siempre a la radio.
A los 14 años ya trabajaba en mi pueblo en una radio de circuito cerrado. En esa época estaban de moda las radios que llegaban a los hogares con un cable. Ahí estuve.
Desde ese momento, siempre estuve ligado a la radio. Trabajé y trabajo en ellas. Cuando vine a Buenos Aires estuve con Omar Cerasuolo en Radio Nacional, y él tenía una frase que me acompaña: “El gran teatro de la mente”. Eso es la radio, la imaginación que se potencia.
Cada vez que paso por la 9 de Julio, miro ese “chalet” de aquel vendedor de muebles que quería tener uno en esa avenida imponente de Buenos Aires y que lo construyó en la terraza de un edificio. Dice la historia que ese hombre, Rafael Díaz, en 1929 compró una antena de radio y, a través de la frecuencia 630 del dial, lanzó LOK Radio Muebles Díaz. Desde el chalet, emitía promociones del negocio alternadas con música (cuando la radiodifusión se reguló, esa frecuencia pasó a ser la de Radio Rivadavia).
Esa historia me resume lo que genera la radio.
En los primeros años de este siglo, asistimos a una discusión polémica sobre el fin de la radio. “La AM se termina”, “Lo digital matará a la radio”, “Sólo la FM seguirá ya que los celulares no permiten escuchar AM”, etc. etc.
Por suerte nada de eso ocurrió. Es más, la radio se reinventó. Las aplicaciones en celulares permiten escuchar con calidad todas las frecuencias y de todo el mundo. Las computadoras nos traen la radio.
Algo es cierto: el aparato radio tiene poca presencia en nuestras vidas. La radio se escucha en el celular, el auto, la computadora, el despertador, etc. ¡Pero la radio está!
Algunos creen que “hacer radio” es sentarse y hablar frente a un micrófono. Eso no es radio, la radio es ese “ruido” que suena mientras hacemos otra cosa. Y para eso, es necesario que se mantengan los silencios, la música, la publicidad acorde; en ese equilibrio encontramos la buena radio.
Amo la radio, escucho todo el día. Miro mi infancia y veo a mi abuelo, a mis tíos y a mi papá con la radio en la oreja. Será por eso que yo duermo con la radio en mi almohada.
Hoy, más que nunca, digo: ¡QUE VIVA LA RADIO!

Andrea Estévez Mirson (Radio Del Plata, Radio Continental, Radio Nacional, actualmente en Radio Mitre)
Ver video en el canal de Youtube de UCCA: https://www.youtube.com/watch?v=_nK9odmfo9Q

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