(Agencia Sileo & Sileo Asoc., Viernes 16 de noviembre de 2018).- Cientos de personas se reunieron el jueves 15 de noviembre en la Plaza de los dos Congresos, en el corazón de la ciudad de Buenos Aires, para proclamar a los cuatro vientos que «con nuestros hijos no se van a meter».
Con una firme postura en contra del avasallamiento de la ideología de género en la educación sexual integral que se brinda en las escuelas, un nutrido grupo de argentinos se hizo escuchar, justo frente al palacio legislativo. Allí se enarboló un importante acto con la participación de oradores que fueron referentes en la lucha contra la despenalización del aborto. La Dra. Jael Ojuel, el bioeticista Gabriel Ballerini, la docente Viviana Alvarez Velasco, los pastores Pablo Barabaschi, Omar Cabrera, Marta Rodríguez, Sebastián Crudo y Bernardo Affranchino, dieron enunciados que quedaron latentes en los corazones de los que estuvieron allí.

Lali Gómez

Entre las frases más salientes que pudieron escucharse, sigue resonando aquella de Lali Gómez, presidente de la Fundación Elegí Sonreír, que trabaja diariamente con cientos de niños a los que sus derechos le fueron vulnerados. “Si no los defendemos nosotros, ¿quién? Hoy más que nunca estamos al lado de ellos, de los más vulnerables, sosteniéndolos desde nuestros hogares, en los comedores que acompañamos, en los barrios que recorremos, en las escuelas que visitamos. Luchamos por sus derechos, para que sean respetados. Pedimos a Dios para que no haya más niños en situación de pobreza, marginados y fuera del sistema, sin comida y sin salud… para que su identidad sea respetada, para que no los engañen y para que sean educados en la verdad. Pedimos a Dios por una infancia protegida en todas sus etapas y en todos los ámbitos de la sociedad, incluyendo la escuela”.

Pablo Repetto

Pablo Repetto, vocero de Con Mis Hijos No Te Metas en Argentina, fue uno de los encargados de ir cerrando el acto cuando ya caía la noche. “Nuestro país vive hoy la tiranía y el totalitarismo que intenta imponer una minoría: la ausencia de valores, el ataque a la familia, la pérdida de la inocencia, la perversión de niños, adolescentes y jóvenes. Salimos a marchar para defender la idiosincrasia de nuestro país por encima de la colonización ideológica que financiada por organismos internacionales intenta destruir la identidad, la maternidad, la procreación, el ejercicio responsable de la sexualidad, la libertad de credo y la cultura”.
Por supuesto, no faltó el reclamo a los gobernantes, a quienes se responsabilizó de abrir la puerta a debates que han traído una nueva grieta a la sociedad argentina. Agregó Repetto en su declaración que “el Estado no puede ni debe sustituir a través de la creación de leyes el rol fundamental de quienes ejercen la responsabilidad parental sobre los menores. No puede sustituir a los padres en la educación de valores e ideología de sus hijos. El Estado Argentino debe representar a los 44 millones de habitantes que formamos parte de esta hermosa nación, y no ser funcional a una minoría que intenta establecer una ideología desprovista de todo saber científico. Educar no es adoctrinar, como se intenta hacer. Nos oponemos a que el Estado promocione a través de los medios de comunicación la promiscuidad, el uso de anticonceptivos abortivos, la promoción del aborto como derecho sexual, la ideología de género como parte de la educación sexual y todo aquello que atenta contra los valores morales y los religiosos en los que se funda nuestra nación. Las próximas generaciones tienen derecho a vivir en una sociedad donde la educación sea un arma de empoderamiento y no de adoctrinamiento”.
Este acto celebrado en Buenos Aires no fue el único, dado que se inició en el Perú y tuvo su correlato en más de 10 países de América Latina en forma casi simultánea.
Fotos: Walter Valdéz.