De la iglesia a la cancha: Paulo Motto dirigirá el partido homenaje a Bochini

Deportes 03 de diciembre de 2021 Por Damián Sileo
Paulo Motto es policía, pero por sobre todo, un cristiano comprometido con su fe. Oriundo de la zona sur del Gran Buenos Aires, este agente del orden, además, alterna su actividad profesional con otra de sus pasiones: el fútbol. Pero impartiendo justicia. Y este domingo tendrá el honor de dirigir uno de los partidos homenaje más esperado: el que le harán a Ricardo Bochini. En esta nota, Paulo cuenta es su día a día y cómo vive las horas previas a este encuentro.
Paulo Motto
Autoridad Es la que impone Paulo Motto ante sus dirigidos.

El domingo 5 de diciembre no será un día más para Paulo, aunque se podría decir que uno de los asientos de la iglesia Cristo para Todos, de Adrogué, estará ocupado, una vez más, por él, durante el servicio matinal. Pero a la salida, lo espera otra gran cita, con alguien más terrenal.
El partido despedida a Ricardo Bochini se hizo esperar varios años. Pero llegó. Y Paulo Motto, policía de profesión y árbitro, tuvo el honor de ser convocado para este encuentro.

¿Cómo fue que te llamaron para arbitrar este partido, sin tener una historia en la Primera División? 
Me llamaron porque dirijo los partidos amistosos y de pretemporadas, y la verdad, siempre me tienen presente para eventos que se realizan en el club. Hay grandes personas en Independiente que me hacen sentir como en  casa.

Contanos tu currículum como árbitro.
En realidad empecé por necesidad laboral. Las cosas con mi trabajo no estaban saliendo bien; estaba fundiendo mi negocio y mi hermano me propuso dirigir en Tigre. Acepté y me di cuenta que en realidad me encantaba. Hoy tengo una agrupación dónde casi 60 árbitros trabajan conmigo (no tengo dudas que todo esto era un plan de Dios para hablar de su amor).

Tu actividad profesional, además, es ser policía. ¿Tuvo que ver eso con la elección por el arbitraje? ¿Qué fue primero? ¿El silbato o la macana?
Primero fue el silbato, desde 2007 que dirijo. Lo de seguridad comenzó hace un año. Al estar el fútbol detenido por la pandemia había que buscar opciones. Mi hijo me preguntó si quería entrar y acá estoy, otra faceta en mi vida que no sabía pero que también me encanta.

Sos cristiano y realizás dos tareas en las que, generalmente, se reciben más insultos que aplausos. ¿Cómo sobrellevás los sinsabores de ambas profesiones?
A veces es difícil porque muchas veces tenés que lidiar con situaciones muy complejas, cuesta bastante. Siempre le pido a Dios que me guarde y a los árbitros que trabajan conmigo también. 

¿Alguna vez estuvo en juego tu fe durante el ejercicio de tus dos profesiones?
No, nunca estuvo en juego mi fe en Jesús. Sí, quizás, algunas veces cansa ver tanta violencia volcada en un deporte, pero tengo la certeza de que lo de la agrupación de árbitros es un puente donde puedo hablar de Jesús con los chicos. Antes de los partidos oramos, muchos se convirtieron a Cristo y eso es lo más hermoso que me llevo de esta profesión, que la gloria siempre sea para Dios.

Por último, el VAR. ¿Sí o no?
Si se usa con responsabilidad, sin corrupción y con la premisa de que todo sea más claro y justo en el juego, estoy 100% de acuerdo.

Entrevista: Damián Sileo

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