Por Damián Sileo

 

Permítanme ser crudo y sincero, pero la verdad es que estoy re podrido de toda esta idiotez en la que estamos sumergidos.
¿Somos conscientes del descalabro que se puede generar en todos los ámbitos de la sociedad si viviésemos por cómo nos “autopercibimos” antes que por lo que somos?
Esa constante negación de la realidad está produciendo en algunas personas una especie de enajenamiento que puede traer consecuencias, cuanto menos poco felices. Y les paso solo dos ejemplos:
Se viralizó hace unos meses, en las redes sociales, ese famoso caso del hombre canadiense que como se “autopercibió” como una niña de 6 años, arruinó a su familia (esposa y 4 hijos) para vestirse como una nena y actuar como tal. Las absurdas leyes canadienses, que avalan este despropósito, le dieron entidad y hoy, este señor fue adoptado por una familia que tiene otras hijas menores. Solo por curiosidad, quisiera saber qué pasaría si este pillo, que ahora juega en el patio con sus pequeñas nuevas hermanitas, las empezara a toquetear mientras juegan, por ejemplo, “al doctor”, típico entretenimiento de niños. ¿Qué actitud tomarán los padres? ¿O pensarán que están entre pares dada la “autopercepción” de este hombre y no pasa nada? Absurdo, bizarro y hasta siniestro, por donde se lo mire. ¿Y los medios? Detrás de esta tierna historia, pero a ninguno se le ocurrió saber qué pasó con la esposa e hijos abandonados, tal vez sin el sustento que este padre les llevaba al hogar cuando actuaba como una persona normal.
Más reciente fue el caso de un hombre holandés de 70 años que exigió al Estado cambiar su fecha de nacimiento 20 años más acá en el tiempo, para figurar como de 50 y de esa forma, acceder a puestos laborales a los que hoy se ve impedido por su edad. ¿Se imaginan en nuestro país, donde a los 35 años ya se es viejo para muchos trabajos? Imagínense si quienes ya superamos esa franja demandáramos que se nos acorte la edad porque nos “autopercibimos” como de 25, y por lo tanto, estamos aptos para esos trabajos. ¿Y si un futbolista de más de 23 años decide “autopercibirse” como de 18 y es incluido en un plantel olímpico –exclusivo para menores de 23? ¿Estaría mal incluido o se hará lugar a la “autopercepción”? O peor aún, si una persona adulta se “autopercibe” como un adolescente y tiene sexo con una chica de 16, por ejemplo, no podría ser encarcelado por estupro, porque según su “autopercepción”, es menor de edad al igual que la chica.
Ahora, ¿se dan cuenta de la imbecilidad a la que estamos expuestos? Todo por las ideas locas de un grupo minoritario que, no sé de qué forma, logró meterse en la cabeza de muchos de nuestros adolescentes y jóvenes, de algún que otro intelectualoide mediático que como no tenía nada que hacer se sumó a esta estupidez, y también a una gran parte del periodismo argentino que tira por la borda su carrera avalando, con el poder que le dan los micrófonos, este tipo de barrabasadas.
Se suponen progres por darle aire y espacio a estas expresiones absurdas para que desembarquen como normales, cuando está visto que no lo son. Lo antinatural no es normal, por más que muchos políticos, periodistas, feministas, gran parte del progresismo, la izquierda, la LGTBI y todo el abecedario se molesten.