Un día después del veredicto que dejó al Dr. Leandro Rodríguez Lastra como responsable de incumplimiento de sus deberes como funcionario público, su abogado defensor, Damián Torres, expresó a través de las redes sociales, una serie de argumentos que muestra a un jurado flojo de papeles y cuya sentencia deja muchos puntos oscuros.
A continuación, la transcripción literal de lo expresado por Torres, quien se mostró preocupado, no sólo por la sanción al Dr. Rodríguez Lastra, sino por la evidente manipulación del sistema, que buscó en todo momento, agradar a los grupos abortistas, quienes vienen ejerciendo gran presión desde el momento mismo de la acusación.

1) El veredicto del juez nada dijo sobre el «aborto clandestino». Cuestión no discutida por la Fiscalía. Veremos qué dice en la sentencia final. No quisiera ser médico en este tiempo, pero de esta causa se infiere que no importa si viene de un aborto clandestino en curso, tu obligación es actuar igual. Claramente hay una derogación del art. 86 del código penal. Además que mañana cualquiera te da un Oxaprost y el médico tiene que actuar igual (eso sigue siendo delito que juzga el fuero federal).
2) La joven no tenía el consentimiento informado, el cual estaba firmado en otro hospital pero no lo remitieron, llegó días después (recordar que sólo se imputa 2 de abril). Esto no importaba, tenía que actuar igual; no necesitaba este consentimiento según el juez. La expresión de la joven era clara, con eso basta. Yo me pregunto, ¿qué pasaría si la joven, días después, no tenía el consentimiento firmado? ¿Si un médico a partir de este veredicto actúa y luego se da lo inverso, se arrepiente y no tenía ese papel firmado? El resguardo para el médico es tener esa documentación, que en este caso no había.
3) Tampoco el juez, en su breve exposición, dice algo acerca de los parámetros de la joven: fiebre, glóbulos blancos altos, taquicardia. ¿Qué pasará si un médico recibe así a una paciente? ¿Qué pasa si la deja seguir en ese estado y la misma se le muere? A partir de ahora tiene que dejarla, porque la voluntad está por encima de la realidad médica.
4) Según el veredicto nada se infiere acerca del aborto. Es decir, acepta que el aborto no punible es hasta cualquier semana. Yo me pregunto, ¿Qué pasará si alguien viene con 8 meses de gestación y pide un aborto no punible? A partir de este veredicto tendrá que actuar. En este caso la edad gestacional era mayor a la de 22 semanas y 500 gramos que la OMS define como aborto.
5) El veredicto nada dice sobre la viabilidad fetal. El feto podía nacer con vida. Entonces los neonatólogos deberían haberlo dejado morir (porque se demostró que con 500 gramos tienen la obligación de reanimar). Ahora bien, si el feto respiraba, ¿qué consecuencias jurídicas tenía? Para (el juez) Meynet, ninguna. Si nacía había que dejar que muera. Si respiraba, no importaba. En la acusación no estaba la exigencia de la muerte fetal, sino que Rodríguez Lastra debía seguir con ese «proceso de aborto en curso» (proceso que seguimos diciendo, médicamente, no se daba).
6) Desde la razón, el juez responde que considerar al bebé es desvalorizar la acción de la madre que quería el aborto. Yo me pregunto, ¿desde qué razón? Porque no considerar al bebé implica desvalorizar esa vida, que hoy existe y tiene los mismos derechos que el juez y que yo. Si esa es la razón imperante, entonces seré toda la vida un irracional.
7) Imperó lo jurídico sobre lo médico. Con respeto digo, ello es creernos que somos más que otras ciencias. Lo imputan al médico que puso su posición por sobre la de otro y en definitiva, desde el derecho le estamos diciendo lo mismo. Lo que nosotros decimos es lo que vale. Contradictorio.
Son algunas de las cuestiones técnicas sin respuestas y que demuestran lo grave de todo esto.
Se ha colocado a los médicos en una situación de suma complejidad. Y por sobre todas las cosas, se ha desvalorizado al bebé.
(*) Damián Torres es abogado defensor del Dr. Leandro Rodríguez Lastra