Entrevista realizada por Damián Sileo
Es uno de los conferencistas motivacionales más populares del momento. No sólo el ámbito cristiano lo disfruta. Sus videos han trascendido las fronteras de cualquier tipo de religiosidad y son vistos por millones de personas en toda América Latina.
Este joven oriundo de México dijo alguna vez que lo que más le gustaba era hablar. Y precisamente, hizo de la oratoria su forma de vida y la manera de llegar a millones de personas con mensajes que hacen bien y que ayudan a ver la vida de una manera más positiva. Y vaya si lo logró. Solo ingresar a sus redes sociales y leer los comentarios de sus seguidores, no hacen más que corroborar que lo suyo no son sólo palabras.
Este viernes 1 de noviembre, Daniel Habif visitará la Argentina. Estará en el Teatro Gran Rex, de Buenos Aires, como parte de su gira “Inquebrantables”, y en esta extensa charla con DiarioPC habló de todo: la juventud, la crisis de valores, la política latinoamericana, el aborto y cómo llegó a ser uno de los principales referentes de una generación que, aún, no está perdida.

Que esta es una generación torcida es una frase que se escucha frecuentemente. La falta de valores y de un propósito en la vida es algo que se percibe en muchos jóvenes. ¿Tuviste en cuenta esto cuando iniciaste esta trayectoria como conferencista? ¿Qué despertó ese instinto verborrágico que hoy te expone ante tantas personas?
Creo que más que un instinto es una pasión que arde desde un lugar místico, si así lo queremos ver y creo que más que un despertar, lo provoqué de tan preguntón que soy. Soy un tipo que se la pasa preguntando y que vive provocando estados contemplativos y busco sentirme asombrado por el mundo que me rodea. En esta vida me equivocado miles de veces y perdido montones de veces, y aun así me siento afortunado y agradecido con Dios. Y la gratitud provoca esto.
Respecto a esta generación, pues, sí, veo a muchos lamentándose de cómo está el mundo, o cómo está el país o cómo está la gente, pero el que solo se queda lamentando, tristemente solo tiene una opinión de una sola situación, pero aquél que hace algo por la situación por la cual se está lamentando tiene una convicción. Para mí no hay ciencia más exacta que los hechos. Los argumentos más poderosos en la vida son los hechos, por eso las opiniones y creencias son solamente perspectivas sin acción. Las convicciones de una generación tendrían que empujarla a actuar en congruencia y coherencia con sus propias creencias. Hay que dejar de tener tantas opiniones y comenzar por accionar más nuestras convicciones, para que al fin dejemos de mirar las cosas como supuestamente son y comiencen a ser como soñamos que sean.
Y creo que el propósito en la vida cambia todos los días, va como mutando, pero para los que no conocen su propósito suelen esforzarse demasiado y eso, sin dudas, causa mucho estrés, cansancio, conflictos internos, etc. Mi mejor consejo es buscar la sabiduría y comprender que no todo lo que se confronta se puede cambiar. Por supuesto que si no lo confrontas, no cambiará. Hay que tener esperanza. Y eso es el resultado de tener un propósito en la vida. Porque quien está derrumbado pero tiene esperanza, tarde o temprano termina por experimentar cambios positivos en su vida.

¿Imaginás cómo hubieras desarrollado tu carrera hace 15 años, cuando las redes sociales no existían?
Bueno, yo ya tenía una carrera hace 15 años. Empecé a los 6 –tengo 36- como actor de teatro, cine y TV. Empecé con pantomimas haciendo teatro clásico, desde Chéjov hasta Shakespeare, pasando por Dostoiewski, Quevedo, Grotowski… hice comerciales también. Tuve momentos notables y otros no tan buenos, y no me arrepiento de ninguno de ellos.
Yo daba clases en escuelas y gracias a las redes sociales pude maximizar el proyecto que tanto me apasiona. Pero de alguna otra forma lo hubiera desarrollado. Estoy convencido que es mi propósito de vida. No hubiera sido un pretexto la no existencia de las redes sociales para hacer lo que hago.

En tus recorridas por distintos países, ¿notás alguna causa común que tiene inmersa a esta generación en esta especie de apatía hacia valores como la familia, la educación, el respeto, etc.?
Claro. Las familias están rotas, la educación es arcaica y está muerta. Educamos empleados en vez de educar líderes. La situación actual del mundo muestra un evidente aumento en la sensación de un vacío existencial y al parecer, desde una perspectiva básica mía, está correlacionado con las innumerables opciones de elegir en este mundo hiperconectado. La ansiedad genera la necesidad de tomar una decisión ante las miles y miles de opciones que se nos presentan todos los días. Genera mucho estrés. La incertidumbre de tomar una mala decisión y que todo el mundo se dé cuenta. Antes te emborrachabas y sabías que no se iban a enterar 20 millones de personas. Creo que todo esto nos ha llevado a estar más estáticos y pasivos en una zona de confort y a pesar de las herramientas efectivas, que son bellísimas y con las cuales hoy contamos, como la tecnología y su constante innovación.
Me pongo a pensar en los cavernícolas, si no será que ellos le encontraban más sentido a la vida y al andar; más sentido de la vida que el que hoy podría tener un multimillonario, que puede ser admirado por muchos. Los jóvenes hoy se enfrentan a una mezcla de miles de ideologías y filosofías, que no se estudian ni se entienden en profundidad, lo cual nos ha llevado a una confusión muy compleja que nos empuja a aceptar de forma apática que la vida es un camino a la muerte sin propósito. Y si piensas en nuestros antepasados y en las pocas opciones que existían y las forzosas acciones que tenían que tomar para sobrevivir… de algún modo u otro el hombre tenía que aprender a manejar el miedo y el dolor a su favor y hoy los jóvenes no saben, y los padres no están tan interesados. Todos los adultos se quejan de la generación millenials, pero se olvidan que ellos son los líderes de esa generación. La fragilidad y debilidad interna del hombre ha sido muy menguada por la oferta digital que día a día te escupe que no eres suficiente en ningún sentido. Entonces, aceptar tu identidad es el precio más alto a pagar que tiene el ser humano porque es el precio de la dignidad humana. Y si tú no pagas ese precio, la pérdida de fe y esperanza tiene la capacidad de desbaratarnos por completo. De hecho, la pérdida de fe puede acabar con tu sistema inmunológico por completo. Estos estados de apatía, de enojo, de tristeza, de ira, tienen un desenlace terrible. Por eso creo que es tan importante la automotivación, el pago de una convicción espiritual, lo cual es fundamental para soportar los ‘cómos’ de la vida. En mi caso, cuando llegan las horas difíciles, cuando ya no queda nadie a mi lado, yo tengo a Dios, a Jesús y al Espíritu Santo. Y creo que la mayoría de los jóvenes han comenzado a abandonarse por dentro y si te abandonas así terminas siendo devorado por estas dudas existenciales y las angustias de la vida. Creo que hay que abrazar la libertad espiritual para que este mundo físico se mantenga en pie.

¿Qué percepción tenés acerca del tratamiento que se le está dando al tema del aborto en los distintos países de América Latina? ¿Cuál es tu postura al respecto? ¿Por qué creés que estas ideologías capturaron la atención, mayormente, de los adolescentes?
El aborto es una de las sentencias y condenas a muerte más crueles, porque se dictan contra el inocente, contra el más indefenso de los inocentes. De hecho, el ser que respira en el lugar donde tendría que sentirse más seguro debiera las entrañas de su madre. Realmente tendría que hacer un postulado y extenderme sobre el tema, pero para no dejar inconclusa la respuesta y ser concreto, te digo que no estoy de acuerdo con el aborto.

En líneas generales, ¿cómo ves la situación política de los países de América Latina? ¿Por qué crees que se producen estos vaivenes cíclicos de gobiernos de derecha, de izquierda, populistas, republicanos, etc.?
Hablando de justicia, el ser humano ha aprendido sobre la justicia con base a la prueba y el error y no en teorías predeterminadas. Creo que las reglas creadas por el hombre no tendrían que ser estáticas ya que el futuro necesita innovación en todas sus aristas. O sea, no se puede seguir dirigiendo a los países como se dirigían hace cien años, pero en esta innovación hemos ido dejando el corazón y la empatía, y esa es la convulsión que estamos viviendo hoy. Esta convulsión lleva años, y esta bipolaridad y tiranía también, desde que se provocó la democracia en Grecia, mismo donde también se conoció la tiranía, pasando por Hitler, la inquisición, Chávez y los actuales caudillos que tenemos en Latinoamérica, tanto de derecha como de izquierda. Hablando acerca del comunismo o el populismo, estos personajes están enfocados en promocionar según la igualdad económica y social, mientras que nadie está mirando la brecha que al mismo tiempo están creando del otro lado. Del otro lado se está creando también una desigualdad de poder y de contrapesos. Misma que terminará por producir una inminente elite de poder absoluto, porque estas formas de poder crean grupos irracionales, y lo peor de todo es que no están basados en leyes, sino en cultos a la personalidad del dirigente. El populismo apoyado por tiranos utiliza las situaciones que estamos viendo ahora para aprovecharse de la indignación popular y eso lo transforma en un arma política. Pero no se puede pedir democracia implosionando la que se tiene. Por imperfecta que fuera esa democracia, no puedes hacerlo. Si te das cuenta, los países que han violado su institucionalidad les ha ido terriblemente mal porque cuando le democracia falla es fundamental solidificar las instituciones del Estado a pesar de todas sus falencias. Porque éstos son fundamentales para construir cierta estabilidad. Se tiene que reformar desde una institucionalidad, y no contra una institucionalidad, y eso es lo que está sucediendo ahora en América Latina. Todo el mundo quiere reformar pero desde la institucionalidad. Luego, las instituciones tienen cantidad de falencias, pero no por eso vas a implosionar la democracia. Yo siempre voy a estar del lado de la democracia.

¿Hay como una bipolaridad política en el votante latinoamericano?
Ahora, creo que una de las cosas más terribles del presente es que ahora el ser humano es más un número. Para ser más claro, hay una frase que algunos atribuyen a Stalin, que decía: ‘la muerte de un hombre es una tragedia, la muerte de millones, es una estadística’. No es lo mismo reportar en un periódico que murieron 80 mil personas, que escribir los nombres de esas 80 mil personas. Hace un año estuve en Washington y quien diseña los monumentos de los veteranos de Vietnam lo entendió perfectamente. Es imposible no estremecerte cuando vas caminando en este monumento y se va hundiendo y de frente te encuentras con casi cien metros y comienzas a leer los nombres de quienes dejaron a sus familias en este lado. Ahora lo que está viviendo el ser humano es la reducción de los seres humanos a números. Esto no es un fenómeno nuevo en la humanidad, porque a lo largo de la historia hay amos, hay señores, miles de personas que fueron enviadas a combatir guerras estúpidas y estériles y a esos presidentes y gobernadores o tiranos, poco les importó quiénes conformaban esos batallones; a ellos les importaba el número. Pero como nunca en la historia, en nuestra época actual ha permitido que cientos de millones de personas se expresen en un ecosistema digital en donde todos podemos leer las opiniones de todos sin la intermediación de ninguna persona y ningún poder. Si nos damos cuenta de la democratización de la información que ocurrió décadas atrás viene ahora acompañada por una multiplicación de voces que ahora crean contenido diario en ese ecosistema digital. Y cada like que dejamos en el sistema o cada vez que seguimos a alguien en Instagram o usamos el GPS hay trillones de bites que viajan a los servidores que convierten nuestros likes en predicciones de nuestros siguientes pasos. O sea, todo se reduce en números. Es una galaxia de unos y de ceros, y es una galaxia creada por huellas de nuestras vidas. Ahora bien, esas cifras son sinsentidos para nosotros, pero para el poder económico y político a nivel internacional son importantísimas. Y es justo aquí donde la política ha utilizado esto para influenciar las votaciones. La compactación de los grandes grupos permite que los consultores políticos y los ejecutores de información puedan influir en las decisiones electorales. Por ejemplo, crear condiciones o sembrar conceptos utilizando la ira, por ejemplo, y a través de éstos se activa el mensaje en todas las redes sociales. Es cuestión de volcar a ver las últimas elecciones en los Estados Unidos las cuales fueron influenciadas por este tipo de prácticas, en las cuales hubo una gigantesca operación de identificación y segmentación de usuarios y en nuestro continente está pasando lo mismo. Estas batallas en las redes sociales son más agresivas y nocivas, como en Bolivia, Ecuador, Chile, México, Argentina…. Nuestra libertad ya no es tan nuestra. La libertad de elegir está siendo atacada de forma muy voraz y estimulante diariamente. Esta libertad está condicionada por la información que recibimos sin capacidad de entendimiento ni asimilación.
La hiperconectividad nos está empujando a comportarnos de una forma terrible, contraria a como deberíamos hacerlo como especie, de hecho, con humanidad. Cada día se nos olvida más nuestra condición humana y nos convertimos en una abstracción de una cifra, en una estadística que representa nuestro éxito o lo que sea. Creo que si nuestros talentos no comienzan a ser puestos al servicio de los demás vamos a seguir dirigiéndonos hacia este acantilado. Estamos retrocediendo en el proceso de la empatía, de la gratitud, de la bondad. Creo que hoy sabemos todo menos ser felices. Estamos ahogándonos en información pero perdidos en la sabiduría.

¿Existe algún tema prohibido para Daniel Habif? ¿Hay temas que sostenés que es mejor no tocar en tus monólogos?
¡¡¡Para nada!!! Este tour se llama ‘Inquebrantables’ pero mi esposa dice que es ‘Interminables’ porque puede llegar a durar tres horas. Depende muchísimo del público, del ida y vuelta que se produce con las personas. De todos modos, hay temas de los que no sé, hay temas de los que no sé qué opinar o donde tengo opiniones muy básicas.

¿Sos de cuidar los detalles o cuando te fluye algo vas y lo grabás sin medir consecuencias?
Soy alguien que escribe de acuerdo a su coyuntura diaria y suelo grabar mucho de acuerdo a cómo me siento en el momento. He dicho muchas estupideces en la vida, de las cuales no es que me arrepienta, pero ya no pienso como pensaba hace un año, por ejemplo. He cambiado muchísimo. Entonces, sí, suelo medir las consecuencias pero sobre todo miro si estoy dispuesto a pagarlas.

DiarioPC agradece la gestión de Ana Pérez Tinedo, de la agencia Comunicarles para la realización de esta entrevista exclusiva con Daniel Habif.