Por Mónica Costa

“Desayunar como un rey”, solemos decir, pero aunque el desayuno es una de las comidas más importantes del día, es un hábito bastante difícil de instalar.
Son variados los motivos por los cuales realizar el desayuno es tan dificultoso. El estilo de vida acelerado que llevamos en las grandes ciudades nos lleva a levantarnos con los minutos contados. La preparación de un desayuno demanda planificación y tiempo. Un cafecito bebido que muchas veces lo tomamos en el subte o en el colectivo suele ser nuestro único compañero a la mañana.
Esta situación se agrava cuando quienes no desayunan son los más pequeños de la casa. Muchas veces ponemos energía en el cuidado de nuestros hijos pero no le damos importancia a la incorporación de un hábito tan esencial como lo es el desayuno.
Nuestro cuerpo es una máquina perfecta que para funcionar necesita de combustible, que en este caso son los alimentos.
Es por este motivo que después de varias horas de ayuno nocturno es importante arrancar el día incorporando alimentos que se transformarán en la energía necesaria para realizar nuestras tareas diarias. Así que es lógico pensar que tendremos un mayor rendimiento físico e intelectual si realizamos un rico y nutritivo desayuno.
Entonces es momento de pensar y planificar esta comida tan importante. Como siempre digo, no dejemos nada librado a su suerte.
Dentro de esta planificación debemos adaptar el desayuno a nuestras posibilidades, al tiempo que disponemos para elaborarlo. Pero nunca debemos dejar de realizarlo.
El desayuno debería aportar el 25% de las calorías que consumiremos en el día. Y es necesario que aportemos alimentos de varios grupos para que sea completo y equilibrado.
 Cereales sin azúcar y pan, preferentemente integral. Nos aportarán fibra que da mayor saciedad, regulariza el tránsito intestinal y reducen el colesterol en la sangre. Además son hidratos de carbono complejo que nos aportan la energía necesaria para arrancar el día.
 Lácteos. Leche, yogur o queso, que los vamos a elegir preferentemente descremados. Estos alimentos aportan proteínas de alto valor biológico, aquellas que nuestro organismo no puede fabricar. Además son alimentos fuentes de calcio de suma importancia para mantener huesos fuertes.
 Frutas. Preferentemente enteras y con cáscara, mucho mejor. Nos aportan fibra, vitaminas y minerales.
 Frutos secos y semillas. Un puñado de los mismos nos aportan Omega 3, las llamadas grasas buenas que nos protegen contra enfermedades cardiovasculares.

Algunas ideas para nuestros desayunos
 Yogur con semillas de chía o lino, tostadas de pan integral y una fruta.
 Avena con leche, tostadas con queso y mermelada y 2 nueces.
 Yogur con cereales integrales y fruta cocida.
 Ensalada de fruta con semillas.
 Infusión con tostadas integrales con huevo revuelto.
Es importante recordar que una buena alimentación es el primer paso para mantener una vida saludable. La elección de un desayuno variado y equilibrado es el primer paso para comenzar el día con energía