Por Juan Esteban Pérez

Si dedicas a Dios todo lo que Él te da y desarrollas un corazón agradecido, inevitablemente crecerá, será útil y de bendición.
Siempre que decidas dar el primer lugar a Dios en tu vida y aún en aquello que más amas, experimentarás, como consecuencia, desarrollo, crecimiento y beneficios en otras áreas que ni imaginabas. Dar a Dios el control de tu vida te convierte en una persona exitosa, fructífera. Todo te sale bien, porque Él está en el tema.
Hoy te animo a que hagas a Dios Señor de todo. Que Él ocupe el trono de tu corazón. Con Dios presente en cada área, todo es mejor, todo es bendecido.
“El niño Samuel, por su parte, vestido con un efod de lino, seguía sirviendo en la presencia del Señor. Cada año su madre le hacía una pequeña túnica, y se la llevaba cuando iba con su esposo para ofrecer su sacrificio anual. Elí entonces bendecía a Elcana y a su esposa, diciendo: ‘Que el Señor te conceda hijos de esta mujer, a cambio del niño que ella pidió para dedicárselo al Señor’. Luego regresaban a su casa.
El Señor bendijo a Ana, de manera que ella concibió y dio a luz tres hijos y dos hijas. Durante ese tiempo, Samuel crecía en la presencia del Señor”.
2 Samuel 2:18-21. La Biblia.
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