Por Marcelo Rossi (*)

No voy a aburrir hablando de género gramatical, sustantivos, adverbios y la ubicación de las vocales. No se trata de una letra. Diferenciemos ideas, conceptos y verdades.
La lengua es un conjunto de signos, el lenguaje es la capacidad para establecer una comunicación. Cambiando una letra, siguen EXCLUIDOS, por ejemplo, los sordos o quienes precisan alfabetización.
Solo existen dos sexos, determinados por los cromosomas. La identidad se construye a partir del sexo biológico. Mentirle a un niño sobre su sexo, constituye un tipo de abuso, vulnera sus derechos, y lo EXCLUYE de su identidad.
Gestar es desarrollar un embrión hasta el momento del parto. Sólo una mujer tiene la capacidad de gestar. Hablar de «cuerpo gestante», cosifica a la mujer y la EXCLUYE de esa exclusividad.
Hay vida desde la concepción. El aborto genera consecuencias psicológicas y no soluciona los problemas estructurales. Plantear el aborto como un derecho, es excluir al niño por nacer de la posibilidad de vivir y es EXCLUIR a la mujer de acceder a sus verdaderos derechos.
La deconstrucción en términos filosóficos apunta a buscar y acomodar ideas. Pero todo lo antes mencionado trata sobre ciencia, biología, y conductas que se desprenden de ellas. Por ende, ¿es correcto deconstruir con ideas, realidades científicas?
¿Es correcto realizar una nueva construcción, cuando se pone en riesgo la verdadera inclusión, la identidad de un niño, la dignidad de la mujer y la vida humana?
Hablar verdad, es parte del amor…
Mis respetos a quienes piensan diferente, conozco a muchos, y sé que es mutuo.
Este artículo es un llamado a la reflexión a quienes, conociendo esto con claridad, promueven un conjunto de ideas sabiendo sus consecuencias. Y a quienes, sabiendo la verdad, callan por obsecuencia.
Identidad, dignidad y vida… defenderlas genera INCLUSIÓN.

(*) Marcelo Rossi es coordinador de la Fundación Elegí Sonreír.