El 2 de mayo fue el día de la lucha contra el acoso escolar. El Counselor Gustavo Romero nos concientiza sobre el tema, desmitificando algunas frases que buscan alivianar esta problemática. Y nos acerca algunos tips sobre cómo contener a los niños y adolescentes que son víctimas de esta situación.

En la actualidad, se da el mismo tipo de acoso escolar que existía hace muchos años, los que ahora somos adultos sufrimos o provocamos. Las grandes diferencias entre el “bullying” (porque ahora lo llamamos así, antes era acoso simplemente) son: en primer lugar, la intensidad con que se produce. Por otra parte, el matiz sexual que adquirió. Por último, la progresiva brutalidad social y la desensibilización de muchos ante la violencia.
Por lo general pensamos que el bullying es cosa de dos. Sin embargo, el acoso se produce cuando uno o varios de los protagonistas se deleitan en un abuso de poder, perjudicando de manera reiterada y sistemática a otros.
Pero no sólo los golpes son acoso. Dentro de los diferentes tipos podemos encontrar:
Acoso físico
Piñas, patadas, rasguños, encierros etc. El objetivo es humillar al débil.
Acoso verbal
Todo niño está en plena formación de su personalidad, por lo que es más sensible que el adulto a este tipo de agresión y es más dolorosa debido a que se lo dice un par. El bullying puede ser en forma de amenazas verbales, insultos; burlas crueles acerca de cómo están vestidos, su físico, la raza, algún defecto físico, rarezas en el habla o en las conductas. Otra manera de acoso es la llamada “cargada” o broma donde se resalte una cualidad física, social, religiosa o económica.
Acoso relacional
La exclusión no es más que una arbitrariedad cruel. Señala quién pertenece y quién no, al grupo de pares, excluyéndolo como si no existiera. Generalmente se da en la adolescencia. Verse activamente rechazado y aislado en el tiempo que necesitan explorar su identidad en el interior de un grupo, es devastador. El rumor es otra forma de acoso relacional. Este tipo de acoso se da más en las niñas.

Mitos
Existen muchos mitos relacionados con el bullying. Uno de ellos es que El acoso escolar es violencia física. No sólo es violencia física, simplemente es que el acoso verbal está más tolerado socialmente
Otro mito es que Es juego de niños. Cuando se ofende nunca tiene gracia, debe tomarse muy en serio ya que el niño ve horadada su autoestima.
El acoso es sólo cosa de varones. La diferencia entre varones y niñas es que en los primeros es más visible y violento en cuanto a lo físico; las niñas son más crueles ya que acosan de manera verbal y relacional. Lamentablemente, cada vez hay más casos de peleas entre niñas.
El acoso verbal no hace ningún daño. El acoso lastima la personalidad. Por otro lado, fija pautas abusivas del acosador. Éste, mañana será el matón del barrio, el prepotente en su trabajo, el que maltrata en su familia. Por otro lado, en el que ha sido blanco del acoso genera síntomas de depresión, ansiedad, percepción distorsionada de su autoimagen.
Soportar el acoso lo va a hacer más fuerte. Por el contrario, debilita en la autoestima a la victima haciéndolo más propenso a las fobias
El problema sólo lo tiene el acosado. Generalmente la situación de acoso se da en un grupo de chicos que golpea a uno y alrededor se junta un grupo quienes, observan y alientan, para que el acosados continúe.

¿Qué podemos hacer para ayudar al acosado?
Por lo general trabajamos con el acosador. Sin embargo, debemos partir de la premisa que el acosador también es víctima. Lamentablemente, no siempre podemos trabajar con éste, pero sí podemos hacerlo con el acosado. Es fundamental elevar su autoestima, ya que esto le dará herramientas para salir del lugar de acosado. Un adolescente con autoestima saludable, difícilmente será centro de acoso.
Te comparto algunas maneras concretas para ayudar al abusado:
Actitud positiva: Que no se denigre: ayudarle a encontrar la calma. Descubrir sus áreas fuertes. Enseñarle a que deje de centrarse en lo que no puede. Practicarlo.
Elogios concretos: Este niño necesita que se valore sus logros de manera concreta, sobre todo de parte de la autoridad (padres, maestros etc.).
Ver con optimismo la situación: Algunos exageran la situación para llamar la atención, otros tratan de evitar las dificultades que le ocasiona, en algunos casos ganarse la simpatía en este lugar del más débil. Hay que ayudarlos a salir de allí porque si se mantienen, seguirán siendo el blanco de acoso.
Escuchar sus sentimientos: Es difícil escuchar cuando un hijo cuenta situaciones que le duelen, pero al hacerlo y darle herramientas lo ayudamos a superar situaciones. La escucha es fundamental ya que exteriorizará sus sentimientos y, si somos buenos escuchas, ellos mismos podrán proponer soluciones a su problema.
Sentido el humor: Suelen estar muy a la defensiva, con los nervios a flor de piel. Si aprende a reírse de sí mismo de manera razonable, ningún acosador tendrá poder sobre él. Hallar algo divertido en lo que dice el acosador, para usarlo de manera humorística pero no provocativa.
Asumir riesgos razonables: Le ayudará de manera positiva el conocer gente nueva, intentar realizar cosas que no había realizado, hacerlo aunque les de miedo, compartir experiencias donde uno pudo superar esas situaciones que le generaban temor.
Ayudarlo a hacerse amigos: Que practique diálogos frente a un espejo le resultará no solo divertido sino que encontrará un sí mismo nuevo. Invitar a otros a venir su casa, ensayar el contacto visual, la postura, etc. Cuando le salga que ¡lo intente en la escuela!
Participar de actividades organizadas: campamentos, colonias, etc.
Mientras intentamos todo esto, es bueno consultar con un profesional.