Todos sabemos que lo que más se rompe en un celular, además de la pantalla, es el cargador. Ese dador de energía a nuestro mundo virtual tiene una muy corta vida, porque cuando más lo usamos, lógicamente, se rompe en menos tiempo.

Pero algo curioso sucede cuando hay 2 o más cargadores en la familia y se rompen o hay que mover el cable para que cargue y queda uno funcionando bien.

El dueño de ese cargador intenta establecer reglas sobre cuando lo pueden utilizar los que ya no tienen el suyo. Claro que es casi imposible lograrlo, porque todos usamos mucho los dispositivos y se necesita cargar varias veces el teléfono o Tablet.

El terrible momento cuando la batería llega al 30 o 40% y sabemos que en breve se acabará, convierte a los usuarios en piratas de cargadores.

Entonces buscamos que el dueño del cargador no se dé cuenta o que ya tenga suficiente batería para sacárselo sigilosamente.

No importa si el otro tiene que cargarlo para trabajar o estar fuera todo el día; se necesita tener el teléfono lo suficientemente cargado para no sufrir de abstinencia tecnológica.

Los adultos, al usarlo menos, no tienen muchos problemas, pero sí los niños o milenials, que viven pegados a las pantallas.

Si nos ponemos a observar, veremos que son capaces de muchas proezas o bajezas para cargar su Smartphone:

• Controlar si tiene más del 50% entonces se lo puede sacar un rato (Spoiler: Nunca es sólo un rato).
• Usarlo fuera de la vista del dueño para que no recuerde dónde está.
• Rogar por unos minutos de energía en su celular.
• Argumentar enérgicamente que tiene más derecho que otro en usarlo.
• Usarlo mientras se carga.
• Y muchas más.

Por un lado esto evidencia el nivel de dependencias que tenemos cada uno de las pantallas y debería hacernos reflexionar sobre nosotros o sobre nuestros hijos cuando tienen esas actitudes.

Pero de nada sirve darse cuenta, si no se puede solucionar. Por eso aquí algunas recomendaciones para poder salir con el celu cargado a trabajar.

• Que cada uno tenga su cargador y sea responsable de su cuidado.
• No usarlo cargando, dado que eso hace que se rompa más rápido el cargador o el Pin de carga del dispositivo.
• Utilizar cargadores con entradas USB adicionales, para cargar simultáneamente 2 o 3 celulares.
• Lograr que los hijos entiendan que no necesitan usar tanto el celular (parece una utopía, pero con el tiempo se puede lograr… O eso me dijeron…).

 

Para terminar, les cuento cómo se gasta la batería del celular o la tablet.

Por un lado, hay aplicaciones que, dependiendo del uso de las capacidades del teléfono (GPS, Sonido, Almacenamiento, Giroscopio, etc.) gastan más o menos batería. Hoy en día, todos los teléfonos o tablets tienen esa info en su configuración.

Y el uso de la pantalla es muy importante, porque no es lo mismo escuchar música con auriculares, que estar en un juego en el que tocamos casi constantemente la pantalla.

Cuando posamos nuestros dedos sobre ella, pasa una muy pequeña corriente y si eso se hace muchas veces o por mucho tiempo, hay más gasto de energía.

Si usamos el teléfono para trabajar, necesitamos asegurarnos de tener un cargador disponible para los ciclos de carga que necesita el equipo y si es para jugar, sepamos que si no tenemos mucho tiempo para cargar, debemos elegir qué aplicaciones utilizamos y por cuento tiempo.

Max Domínguez