“Hoy Cristo estaría con un pañuelo verde. Nunca fue el tipo correcto, pero siempre estuvo del lado de los que sufrían y padecían injusticias…” Lic. Gabriel Rolón

Cuando el Imperio de Roma conquistaba el mundo, Jesús recorría los rincones de las ciudades y aldeas de Galilea, región desencantada de gente golpeada y pisoteada, manoseada y despreciada por los monarcas e imperios de turno. Él se definía como “el buen pastor” que iba en busca de las“ovejas perdidas de Israel”.

Herodes el Grande (37-4 a.C.) había construido cientos de ciudades, edificios, templos de adoración al César, y fortalezas.

Asimismo, para el divertimento de su pueblo edificó teatros, anfiteatros, hipódromos y estadios. Entretenimientos que fueron ventanas abiertas por las que se filtraron los valores romanos en el pueblo de Israel.

“A los ojos de los judíos ortodoxos, estos espectáculos paganos, con su carga de menosprecio a la vida de hombres y animales, constituía una grave ofensa que únicamente toleraban bajo presión de la autoridad externa.” Estos entretenimientos no eran más que carnicerías que por repetición reforzaban la huella del valor depreciado que tenía la vida humana para la civilización más moderna y desarrollada de la época. Vidas humanas banalizadas, despedazadas y descartadas; hechas burla y espectáculo para la gente.

La defensa que los fariseos habían hecho de la vida era justa; pero Jesús la llevaría mucho más allá.
En este contexto, Jesús comenzaba con una prometedora noticia: “Arrepiéntanse, porque el Reino de los Cielos se ha acercado”.

Este mensaje que no sonaba amistoso, que no se acomodaba a las costumbres del pueblo y sus líderes, que pedía “un giro de 180°”, que pedía salir del egocentrismo, romper con la vanidad, e imploraba cortar con la crueldad y el menosprecio de la vida, los enviaba con un mandato principal: “Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo.” Fue entonces cuando un experto de la Ley le preguntó a quién se refería con “prójimo”, a lo que Jesús ilustró con el samaritano (ese otro que no deseamos u odiamos). En otras palabras, Jesús le respondió: “todos”, inclusive vecinos rivales y colonizadores romanos.

Luego lo crucificaron. Prefirieron ir con la fuerza contra Roma y fracasaron. Pero en menos de 3 siglos, sin armas ni violencia, Jesús conquistó el Imperio de Roma.

Pero ¿por qué Dios nos pide que lo amemos y nos amemos? Juan, su discípulo más querido, el que solía recostarse en su pecho, lo resumió así: porque “Dios es amor” .

Quizá fue por ello que Jesús eligió a un niño como modelo de ciudadano del Nuevo Reino: porque aman más y juzgan menos. Insólito para esa época ya que no eran más que seres inferiores que vivían sin valoración y nacían sin identidad .

El mundo grecorromano era gobernado solo por los varones adultos, los únicos dotados del “logos” para sentarse en las asambleas del pueblo (ekklesias). Pero en la asamblea de Jesús, junto a ellos, encontrábamos a las mujeres, los esclavos, los inmigrantes y los niños.

Las mujeres más vulnerables, las viudas, fueron sostenidas; los bebés abandonados a morir (por expósito) fueron adoptados; los hambrientos y enfermos alimentados y cuidados; y los esclavos tratados como iguales. Todos juntos comían de la misma mesa, del mismo pan, y del mismo vino: el momento más importante de la fe cristiana.

“Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.”

El núcleo del aporte histórico de Jesús y su Iglesia para la humanidad fue la valoración de toda vida humana. Fue revolucionario y la humanidad dio un salto cualitativo.

No hay duda de que Jesús estaría del lado de los que sufren y padecen injusticias, pero de todos ellos. Por eso para este próximo miércoles 8 de agosto elegiría el pañuelo celeste, junto a todos aquellos que defienden toda vida. Y después del 9 de agosto el “hombre de Galilea” volvería a las calles, a los rincones de la ciudad a sentarse a la mesa a comer con los que usan pañuelo verde, sin condenarlos ni etiquetarlos. Se sacaría el pañuelo celeste y se sentaría silenciosamente a su lado; los escucharía y los amaría; y si tuviesen sed les convidaría de su agua, esa agua que no se agota jamás. Porque en su corazón caben todos. Porque haría lo necesario para que todos puedan volver a casa.

Hernán Rodríguez

1- En http://www.lacapital.com.ar/gabriel-rolon-hoy-cristo-estaria-un-panuelo-verde-n1651392
2- “Historia del Pueblo Judío en Tiempos de Jesús.” Emil Schürer, Ediciones Cristiandad, Madrid 1985 Pág. 403.
3- 1° Juan 4:16
4- En el mundo grecorromano los bebés tenían nombre recién a partir del octavo día. En la cultura judía los niños eran nombrados antes de nacer, elegidos desde el vientre por Dios.Tomado de “When Children Became People.” De O.M. Bakke, Editorial Fortress Press 2005.
5- Gálatas 3: 28