Por Gustavo Romero

Llega la época de exámenes… ¡y comienzan los dolores de cabeza para muchos!
Tenemos el concepto que los exámenes son lo más parecido a un castigo -y muchas veces contagiamos e nuestros hijos de este pensamiento. Sin embargo, las tareas en casa pueden aportar muchos beneficios y ayudar más de lo que pensamos.
Cuando los chicos hacen deberes en casa, sin darse cuenta están aprendiendo a leer y seguir instrucciones en forma independiente. Estando en el cole tienen a la seño y a los compañeros como “soporte” ante cualquier duda, para copiarse o pedir los resultados. Estando solos en casa tienen que reforzar la lectura, la compresión del texto (por sencillo que sea) y una vez entendido lo escrito, a realizarlo. Esto forma parte de la vida; las tareas escolares les dan los fundamentos para enfrentarse solos a la vida.
Es un clásico que los chicos “recuerden” hacer la tarea o que necesitan un mapa para el lunes a primera hora. El hacer la tarea les ayuda a distribuir y organizar mejor su tiempo. Esto no solo para el hoy, sino para cuando estén en la secundaria y tengan los trabajos a largo plazo, entrega de informes sobre libros leídos, etc.
Hacer la tarea no es solo eso, sino el presentar bien los trabajos. Los chicos deben comprender que tienen la gran posibilidad de dar lo mejor de sí mismos. Esto les sorprenderá gratamente ya que reconocerán en sí mismo una capacidad que fortalecerá su autoestima.
También les ayuda a desarrollar un sentido de responsabilidad, de orgullo por el trabajo bien hecho.
¿Cómo podemos colaborar los adultos a la hora de hacer la tarea? Estableciéndoles un área de estudio. Tener un lugar para hacer los deberes le ayudará a concentrarse. Este debe estar correctamente iluminado, provisto de los elementos que necesite (lápices, goma, etc.); ser cómodo – adaptado a su altura y edad- y tranquilo.
Demás está decir que el momento de la tarea es de la tarea, por lo que todo elemento que distraiga debe ser apagado (celulares, tablets, televisor, etc.).
Los papis debemos apoyarles al momento de hacer la tarea. Apoyarlos no significa hacérsela, sino centrarnos en desarrollar en ellos las habilidades de resolución de los problemas. No me refiero a los problemas de matemáticas sino a toda aquella problemática que signifique el desafío de enfrentarse con un reto: Esto es, la posibilidad de no saber hacerla, no recordar cómo hacerla, el miedo al fracaso, el invertir más tiempo que el promedio de los nenes.
Uno de los problemas más grandes hoy en día es la falta de concentración. Los juegos de video, los celulares, dan una falsa sensación de que la vida es igual de rápida y de instantánea, por lo que estar sentado teniendo que pensar y de escribir sin que haya una app y un teclado en el medio los frustra.
No necesitamos estar encima de nuestros hijos a la hora de los deberes, pero sí debemos estar disponibles si ellos nos necesitan. Recordemos que estamos enseñándoles independencia, autosuficiencia, auto reconocimiento de potencial.
Solemos olvidarnos que las técnicas de estudio pueden ayudarles mucho a la hora de repasar y memorizar. Cuando estemos con los chicos, sea preparando un examen o simplemente leyendo lo que vieron en clase, brindémosle estrategias tales como subrayar los conceptos importantes, tomar apuntes en hojas aparte, usar tarjetas memorizadoras, etc. Si usamos colores y un poco de imaginación estas actividades les resultarán entretenidas y se fijarán los conceptos de manera casi natural.
Cuando los chicos comiencen a “amigarse” con las tareas en el hogar, les resultará más sencillo enfrentarse a los exámenes ya que tendrán no solo el conocimiento sino la confianza en ellos mismos para enfrentar la situación.