El andar en las redes sociales nos da la posibilidad de conocer personajes cuya actividad no es de las que se ven todos los días. El caso de Julio Quiroga es uno de esos en los que necesariamente hay que detenerse a preguntar, porque el desconocimiento nos invade y queremos saber eso que no sabemos.
El monte parece ser su segundo hogar, pero Julio hizo de ese hábitat, su lugar de trabajo. Veamos de qué se trata.

De niño me crié en el monte de las sierras cordobesas y eso me llevó a orientarme, perderme y conocer lugares a donde los turistas no llegaban. Tal vez este conocimiento me sirvió mucho después en esta tarea.

¿Qué te llevó a elegir la montaña por sobre otros destinos turísticos, tal vez menos riesgosos?
Pienso que yo no elegí la montaña, sino que ella me eligió a mí. El monte tiene algo especial que es difícil encontrar en otros destinos. Los sonidos del silencio en esa inmensidad te llevan a estar en completa armonía con la creación y con su Creador. El canto de los pájaros, el ruido del agua al correr, el ronroneo del puma, el cascabel de las serpientes… alejado de toda obra humana te lleva a ser uno con el monte.

En todos estos años, habrás recopilado anécdotas de personas que tomaron tus recorridos en montañas y selvas. Contanos alguna.
He llevado a cientos de personas y serian miles las anécdotas, pero creo que ésta es la más memorable: guiaba a unos 50 chicos de un centro de rehabilitación de adictos y como en cada caminata es común ver volando en el cielo a jotes, águilas, halcones y algún cóndor con mucha suerte. Lo cierto es que ese día al llegar a la cima de un cerro veo un cóndor que venía en nuestra dirección y en solo un minuto nos sobrevuela a unos 20 metros de altura. Ver semejante ave en su vuelo majestuoso y tan cerca dejó a los chicos mudos durante los 10 minutos que duró el espectáculo. Fotos y videos, miles, pero nadie pronunciaba palabra alguna. Cuando el cóndor se fue uno de los chicos gritó: “Diossss esto sí que es drogaaa” (risas).

Se nota en tus redes sociales un profundo sentido patriótico. ¿Creés que falta algo de eso en nuestro país?
Creo que sin querer se fue perdiendo ese espíritu y se nota. Fechas memorables en las que hombres dieron su vida por la Patria sólo se convirtieron en feriados largos donde pocos recuerdan el verdadero motivo. Por eso, desde mi humilde lugar, siempre recuerdo a esos héroes.

Si no fueras guía de montaña, ¿qué serías hoy?
Sin lugar a dudas si no fuera guía de montaña hubiese sido… guía de montaña, jajaja. No me imagino haciendo otra cosa con tanto amor.