Llega la primavera y parecen sonar todas las alarmas de nuestro cuerpo. ¿Será que durante los meses del invierno lo hemos mantenido oculto debajo de sweaters y calzas que no ajustan nuestra talla? Pero el sol comienza a calentar y nos encontramos con la urgencia de sentirnos cómodos con nuestro cuerpo.
Para los que solemos realizar actividad física todo el año, septiembre es el mes del fastidio porque los gimnasios se llenan de «golondrinas»: aquellas personas que buscan resultados mágicos antes de que llegue el verano.
Lo prueban todo: dietas de revista, la que hizo mi hermana, mi prima, la del polvito mágico. Sí, queremos resultados ya. Pero… STOP. En un mundo donde el sobrepeso y la obesidad son casi una epidemia, no hay recetas mágicas.
¿Nunca te pasó? Si te identificás con esta situación, aprovechá esas ganas, motivate y emprendé un cambio en serio. No es tan difícil. Se trata de decidir no tomar un atajo, que implicaría empezar una dieta, sino emprender un nuevo camino de cambio hacia hábitos saludables.
¿Cuáles serían esos hábitos saludables? Organizate, realizá tu lista de compras, buscá un mercadito de frutas y verduras en tu barrio. Realizá una compra surtida, anímate a incorporar nuevos sabores, mucho color y variedad. Con frutas y verduras no te vas a equivocar. Es importante incorporar las frutas en las 4 comidas principales y si querés en tus colaciones.
También son importantes las proteínas, ya que nos aportan saciedad y eso implica que vamos a tardar más tiempo en tener hambre. ¿Dónde las encontramos? En las carnes de vaca, pollo, pescado, leches, yogures, quesos y huevo principalmente.
Otro aporte importante es el de los cereales y legumbres. No los saques de tu dieta ya que son fuente de energía. Elegí cereales integrales como fideos, arroz, panes etc. Incorporá variedad de legumbres. Un buen paseo por una dietética te mostrará una variedad que jamás imaginaste.
Y por último no te olvides de incorporar semillas y frutos secos que te aportan ácidos grasos esenciales.
Acá te dejo algunas ideas de menú para que puedas arrancar ya.
Opciones de desayuno y merienda:
• Licuado de frutas sin azúcar con una tostada de pan integral untada con queso tipo crema.
• Yogur con una cucharada de cereales integrales, dos mariposas de nueces y una fruta cortada.
• Infusión con leche y dos tostadas de pan integral con mermelada baja en azúcar espolvoreada con semillas.
Opciones de almuerzo y cena:
• Ensalada de abundantes hojas verdes con omelette de un huevo, más dos claras. Gelatina con fruta de postre.
• Fideos con brócoli y fruta de postre.
• Hamburguesa de carne casera (carne, zanahoria rallada, avena y huevo) con ensalada de tomate y cebolla. Ensalada de fruta.
Opciones de colaciones
• Fruta
• Licuado de fruta con agua y sin azúcar
• Gelatina
• Turrón
• Barrita de cereal
Y por último recordá utilizar porciones pequeñas y no repetir el plato. No te obsesiones con un peso ideal o con aquel peso de tu juventud. Debemos encontrar aquel peso con el que nos sentimos cómodos, amigarnos con la imagen que nos devuelve el espejo y buscar opciones saludables. La clave es combinar buena alimentación con actividad física.