Por Néstor Gollluscio

Es una lástima.
Si, es una lástima que una vez más el liderazgo del pueblo de Dios en nuestro querido país se involucre en un antagonismo ideológico a raíz de la situación económica y social que vivimos como resultado de la actual pandemia y su sub-producto argentino que es la cuarentena obligatoria.
Tengo la suficiente cantidad de años de vida y ministerio para dar testimonio que siempre encontramos alguna razón para estar en alguna de las dos veredas de la grieta. Cuando hace 40 años comencé a activar seriamente en el ministerio llegaba a nuestro país la versión “Dios Habla Hoy” de la Biblia, y había denominaciones cristianas que organizaban conferencias para descalificarla y cuestionarla como válida. En un lado de la grieta, los que la aceptaban y del otro los que la rechazaban.
Unos años después se hace famoso el ministerio del evangelista Carlos Annacondia con campañas evangelísticas donde se experimentan señales, milagros y prodigios, y donde miles y miles de personas concurren durante varias semanas en las que se desarrollan las reuniones, y una vez más el rechazo a las experiencias evidentes que se materializaban en las campañas ponían nuevamente al pueblo de Dios en las dos veredas de la grieta. Durante los ‘90, en Argentina se hace muy popular un joven pastor llamado Claudio Freidzon, quien a nivel local anima reuniones de avivamiento que trascienden a su propia comunidad y que atraviesa las barreras eclesiásticas y denominacionales en lo que se llamó “la unción”, y una vez más la aceptación y el rechazo colocaban a unos y otros en las ya gastadas veredas de la grieta.
Así podríamos seguir mencionando, por un lado a sectores continuistas (que son aquellos que creen en la vigencia de todos los dones espirituales) y a los cesacionistas (que son aquellos que creen que algunos dones dejaron de existir en el primer siglo) del otro lado de la grieta, sin olvidarnos de los que creen en el levantamiento de mujeres en el ministerio pastoral en un lado y de los que no creen en el otro, y así podríamos seguir hasta los tiempos del nuevo testamento y ver la grieta entre Pablo y Bernabé a causa de la continuidad o no del ministerio de Juan Marcos (Hechos 16).
La nueva grieta, coloca por un lado a los líderes cristianos que creen que hay que aceptar todas y cada una de las pautas y dictámenes del gobierno en materia de prevención y aislamiento social como resultado de la actual pandemia aunque eso potencialmente significara vulnerar el derecho de reunión y asociación y por ende la libertad de culto y en el otro lado, a los que ven que los gobiernos que como el nuestro han adoptado una cuarentena excesiva están valiéndose de la misma para violentar derechos constitucionales y socavar libertades que hacen a nuestras expresiones cúlticas. Cada uno de los sectores de la grieta encontrará los versículos bíblicos que afirmen su posición; de seguro lo encontrarán. Unos condenarán a los otros por ser rebeldes e irresponsables ante el peligro del COVID-19 y los otros le responderán a aquellos de ser miedosos y complacientes ante la presión del estado. Como toda esta situación es nueva para todos me propuse un tiempo para orar y meditar y sugerir algunas líneas de acción, las cuales paso a enumerar:
1- El principio de Gamaliel (Hechos 5:34). Básicamente, este hombre llamado Gamaliel propuso la prueba del tiempo para no condenar a Juan y a Pedro y dejarlos ir por temor de “estar peleando contra Dios”. En otras palabra “le bajó los decibeles” a la pasión vehemente de los judíos contra los apóstoles y dejó que el tiempo transcurriera para comprobar la certeza o el error de sus apreciaciones.
2- El principio del contexto. Mi abuelo José (a quien lamentablemente no tuve el placer de conocer) siempre decía: “el texto sin el contexto es un pretexto”. Esta nueva grieta evangélica está fuertemente influida por la peligrosa “edición” que se hace en las redes sociales de ciertos dichos de predicadores. Muchas veces esa “edición” saca de contexto al predicador y le hace decir otra cosa de lo que dijo. ¡Cuidado con esto!
3- El principio de la humildad. El “no seas sabio en vuestra propia opinión” está en la Biblia hace mucho tiempo. Seamos humildes admitiendo que por más honesta y sincera que sea nuestra opinión es sencillamente eso, “nuestra opinión”, y puede haber otras.
4- El principio de la unidad. ¿Seremos capaces en esta hora histórica de guardar la unidad, la verdadera unidad que no quiere decir unicidad ni uniformidad? Nadie está pretendiendo que tengamos pensamiento único pero como discípulos del Señor debemos guardar la unidad tal como ÉL nos enseñó (San Juan 17).
5- El principio del amor ágape (1ra. Corintios 13). Siempre es el más importante y es lo único que nos hará superar esta nueva grieta. Amar a mi hermano aunque piense diferente, amar a mi hermano aunque existan diversas opiniones sobre esta realidad. Ya lo expresó sabiamente Agustín de Hipona: “en lo esencial unidad, en lo secundario libertad, sobre todo amor”.
Finalmente, quiero decir a los lectores que aún no encuentro todas las respuestas para ponerme de un lado o del otro de esta nueva grieta. Tengo preciosos amigos de un lado y del otro y puedo dar testimonio de lo sinceros que son en lo que creen. Mi sueño es que con la ayuda del Señor podamos superar esta grieta y podamos dar una señal al mundo para que crea en Jesús.