Por Ana Valoy (*)

Es tan difícil, tan doloroso y tan vergonzoso, que se tarda años – o toda una vida- en tomar el coraje para romper el silencio de un abuso sexual.
Cuando alguien decide contar lo que le pasó, necesita apoyo, contención y empatía. Nunca preguntes “¿por qué no lo dijiste antes?” Sino dile: “Eres valiente de contarlo”.
Muchas veces, alrededor de la víctima, hay personas negadoras que cuestionan su relato y buscan las mil explicaciones para justificar lo que pasó o poner en duda la denuncia. Eso es destructivo. NADA justifica un abuso, NADA. La responsabilidad es 100% del violador; aunque éste trauma la mente de la víctima para hacerla sentir culpable; siempre el abusador es responsable de sus actos. Siempre.
Hace 15 años recibí por primera vez una revelación de un abuso sexual, desde ahí, hasta hoy, lamentablemente fueron cientos de historias y TODAS fueron verdaderas. Todas las niñitas, los niñitos, las jovencitas, las mujeres, los hombres que me contaron los abusos que sufrieron, decían la verdad.
Por eso hoy te digo NO DUDES de su relato. CREERLES es el primer paso del camino hacia la restauración.
Me preguntan ¿qué pienso? Y les digo que ROMPER EL SILENCIO es bueno, es liberador. El abusador queda expuesto, otras víctimas se animan a hablar, y se inicia el camino de la búsqueda de justicia y la restauración.

(*) Ana Valoy es psicóloga social e integra EPASI (Equipo de Prevención del Abuso Sexual Infantil)