Por Maximiliano Domínguez Odriozola

Un popular servicio de Streaming se burla de Jesús, de los apóstoles, etc. Todos personajes centrales de nuestra fe y del nuevo testamento de La Biblia.

Muchos impulsaron desde sus redes el dejar de apoyar económicamente esas burlas, cortando el abono a esa plataforma.

De repente, muchos indignados que se les pida darse de baja, tildan a los que lo piden de nazis, retrógrados, anticuados, etc.

Argumentando que no es sólo eso lo que transgrede esa plataforma, y otras, en cuanto a moral y valores cristianos.

Pero ahí me di cuenta que muchos cristianos soportamos y consumimos contenido audiovisual contrario a nuestras convicciones éticas y morales. Que soportamos la propaganda homosexual como normal, o diversos antivalores.

No podemos exigir, claro, que alguien que no es cristiano se rija por valores de Dios, pero está claro que hacen un excelente trabajo difundiéndolos (sus valores) tanto que hasta los que tienen otros valores lo consumen y defienden.

Por otro lado, los que sostenemos valores morales y éticos bíblicos no sólo consumimos medios que no lo tienen, sino que no producimos nada (en comparación) sobre los valores bíblicos.
Nos quejamos, no ofrecemos ninguna alternativa y los consumimos.

¿Cuándo vamos a poner tiempo, esfuerzo y dinero en producir o apoyar producciones que sostengan, apoyen y difundan los valores de Cristo, lo que leemos todos los días en la Biblia, lo que nos enseñan en la iglesia?

Creo que es triste ver a cristianos defendiendo a Netflix (aunque no creo que debamos estar fuera, sino que tenemos que influir desde ahí también). Y además, desmereciendo a los que piensan dejar de tenerlo por esa promocionada ofensa a Jesús.

¿Cuántos de nosotros pagaríamos para difundir y apoyar producciones con nuestros valores?

Lamentablemente creo que pocos.