Por Camila Saraco
Hoy les traigo otra fobia. La fobia o el miedo a no ser lo suficientemente bueno en lo que hacemos, o miedo a la imperfección.
Todos tenemos un cierto nivel de autoexigencia, el cual nos permite mantener la tendencia a que las cosas nos salgan dentro de todo bien.
Pero, como siempre les cuento, cuando mi vida se ve afectada deja de ser bueno y se convierte en nocivo.
Es imposible ser perfectos.
Ya la Biblia nos advierte que no hay ni una sola persona que no se equivoque. El secreto está (para no caer en una fobia), en regular ese nivel de autoexigencia. Por eso este miedo de hoy no es para cualquiera. Es para aquellos a los que se les va la mano con el perfeccionismo, con la idealización, con esperar que todo sea de excelente, para arriba. Y no. No es siempre así.
A veces las cosas no salen tan bien como lo esperábamos o hasta incluso, no salen acorde al nivel de esfuerzo que le pusimos. Nos equivocamos. Hay variables que no dependen de nosotros y afectan nuestra tarea.
Por eso, es importante que trates de manejar los dos polos:
-AUTOEXIGENCIA E IDEALIZACIÓN
-FRUSTRACIÓN
Si no abrís tu mente a entender que no todo es perfecto, aunque hagas lo imposible para que así sea, vas a vivir oscilando entre las nubes de la idealización y el polvo de la frustración. Y en cualquiera de los dos extremos que te acomodes vas a tener tu vida limitada.
A tener en cuenta:
-Planificar SIEMPRE pero con un margen de error.
-Ser realista, no querer alcanzar cosas que me implicarían algo que hoy no puedo hacer o tener (¡OJO ACÁ LOS QUE NO SE ANIMAN A SOÑAR EN GRANDE EH!! NO TIENE ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER CON ESTO!).
-Ser FLEXIBLES. A los cambios durante el proceso y a los resultados diferentes a lo que esperábamos.
No tengas miedo a que no te salgan bien las cosas. Solamente viví. Pedile guía a Dios en todo lo que hagas y El te va a ayudar a hacer las cosas en su justa medida y tiempo.
¡Buena semana!