Pensamientos sueltos sobre el aborto, la ESI y la ideología de género

Por Damián Sileo

Sin duda alguna estamos en un camino de ida. La lucha contra el aborto y la ideología de género marcó para siempre las agendas de quienes decidimos estar del lado de la vida; y si alguna vez nos alarmamos por la grieta que dejó la política de los últimos años en la Argentina, esta que presenciamos ahora no es menos feroz. E incluso, nos deja en un escenario con posiciones irreconciliables.
El grado de violencia instalada en las redes sociales a raíz de la defensa o ataque de la aberrante práctica del aborto y de la intención de imponer a toda costa la dictadura de género en la ESI (Educación Sexual Integral), supera la marca que dejó la riña política que aún sigue vigente en nuestro país.
Me parece irracional que una persona defienda la legalización del aborto llamándolo un “derecho”. Nada más contradictorio que pretender que exista el “derecho a matar”, cuando lo natural, lo inalienable, lo inherente al ser humano es el derecho primario a la vida. ¿Desde qué absurdo se sacó esta ideología? O lo que es peor, no tan absurdo, porque en el fondo de la cuestión, siempre manda el dinero. Ya está comprobado que la lucha por la legalización del aborto es una patraña más de empresas oscuras que encontraron en cierto sector de la sociedad la militancia que necesitaban para instalarse en los países. Mediante un trabajo minucioso y un maquiavélico plan, que repitieron en cada lugar donde se impuso esta ley, los que se quieren adueñar del mundo lograron abrir una grieta que, a la luz de los momentos que vivimos, parece difícil de sellar. Consiguieron captar a los ingenuos que pensaron que se trataba de la liberación femenina y les hicieron tragar el versito del “heteropatriarcado”, del “machirulo opresor”, de la “homofobia” y hasta del ridículo “lenguaje inclusivo”. Pero también, están aquellos personajes siniestros de la política y los medios de comunicación, que conscientemente adhieren a esta línea de pensamiento macabra. Uniéndose también referentes sociales y hasta líderes religiosos que, creyéndose progres, terminan haciendo el caldo gordo a estas corporaciones que manejan todo desde las sombras.
Es insoslayable la mirada espiritual de toda esta situación, porque desde el raciocinio es imposible entender que una persona pretenda avalar la muerte de un niño por nacer. O que un comunicador social se refiera a la vida y la muerte como una cuestión cultural. Peor aún, que un predicador cristiano sostenga que la sexualidad es una construcción social. Entonces, no queda otra que entender esto como una ceguera que trasciende la razón, y no por esto pretendo ponerme en un pedestal espiritual. Pero creo tener un mínimo conocimiento bíblico como para entender lo que está bien y lo que está mal. Y ni siquiera hace falta ser cristiano para saber eso. Solo basta con ser persona.
Como todo engaño y toda mentira, sabemos bien que hay un promotor de estos ardides, que utiliza sus artilugios para ejercer su rol de destructor, en este caso, de la familia. Porque todo apunta a eso, a destruir la familia. A desconocer esa primera institución que se formó en la tierra desde que el mundo es mundo.
La mentira es su herramienta favorita porque, según lo describe la Biblia, el diablo (que no anda con tridente y vestido de rojo) es “padre de mentiras”. Entonces, es la metodología que usa para embarrar la cancha, como lo están haciendo los sectores afines al aborto y la ideología de género, y también la mayoría de los medios de comunicación. Estos están ejerciendo una constante desinformación y deformación de los enunciados de las entidades defensoras de la vida. Aquél dicho acuñado hace siglos y popularizado por el jefe de la propaganda nazi Goëbels (“miente, miente, que algo quedará”) resuena en mí cada vez que leo cosas como que “la iglesia no quiere la ESI” o que al estar en contra del aborto “legal” estamos a favor del aborto clandestino, dando vuelta, así, los discursos pro vida. El arte de embarrar la cancha con estas falacias resultó ser un modus operandi por parte de quienes quieren imponer con todo autoritarismo una ideología antinatural, que va en contra de todas las leyes y el sentido común.
Quisiera ser claro con esto y espero que ya dejen de mentir, porque a la larga, le están mintiendo a la gente que, en su buena fe, les cree.
La iglesia evangélica, el movimiento “Con Mis Hijos No Te Metas”, “Salvemos las 2 Vidas” y las distintas agrupaciones y los particulares pro vida, “Sí, estamos de acuerdo con que haya Educación Sexual en las escuelas”. ¿Quedó claro? Sí, estamos de acuerdo.
Cuando nos opusimos al aborto (y ahora hablo en plural, como cristiano y como parte de una de las tantas organizaciones pro vida), uno de los reclamos que hicimos para cuestionar el crimen de niños por nacer es que tiene que haber educación sexual para que no se tenga que llegar a esta situación. Educación sexual y sobre todo, prevención. En lo que no estamos de acuerdo es en que se avasalle con la ideología de género en la ESI y que los padres quedemos de lado, sin poder intervenir, como si los hijos fueran propiedad del Estado (hay un muy buen video explicativo de la abogada Nadia Márquez que habla al respecto: https://www.youtube.com/watch?v=JT_ERCyZImU ). Creemos que la educación sexual tiene que ser un trabajo en conjunto entre los padres y la escuela.
Me parece que continuar con la falacia de que no queremos ESI, pone como malintencionados, mentirosos y analfabetos a quienes siguen con ese discurso.
Educación Sexual para prevenir, Sí. Ideología de Género para adoctrinar, No.