Siempre es saludable el diálogo con aquellos que han hecho un largo trecho en el camino de la fe. El pastor Miguel Siufi es uno de ellos, y desde su Tucumán natal, le pega un vistazo a la actualidad de la iglesia y a su influencia en la sociedad. También fue crítico con la falta de preparación para afrontar los temas sensibles.
En tiempos tan complicados como los que vive un país en el que los valores se están perdiendo, más que nunca es imprescindible el papel de la iglesia como recuperadora de esos valores.

La charla con el pastor Siufi es amena y descontracturada. No le pone mucho filtro a sus palabras y de movida, deja entrever su preocupación por el andar de la iglesia en momentos tan particulares como los que transita la Argentina. “Hasta el día de hoy los creyentes hicimos de todo para contrarrestar los proyectos abortistas, la ideología de género, el desmembramiento de la familia tipo, hemos luchado en contra del matrimonio igualitario, en contra de la brujería, en síntesis, en contra de lo satánico. Hemos asistido también a la enorme politización de los creyentes y éstos, a la vez, pertenecer y jugarse por ideas políticas más que cristianas (aunque debo reconocer que unos pocos mantuvieron en alto su fe a pesar de pertenecer a un partido u a otro).
¿Qué intento explicar con esto? Pienso que hemos hecho de todo hasta aquí y hasta más allá de las fuerzas y estrategias de pastores amados, que influyen en sus congregaciones para este tipo de exteriorizaciones.
Pero hasta ahora fueron eso: exteriorizaciones, poco interno o crecimiento personal. Para explicar mejor, hemos dejado o no hemos hecho el énfasis primario y fundamental de enseñar la sana doctrina al pueblo en su gran mayoría”.

El pastor Miguel Siufi junto a su esposa Ely.

¿Cuál cree que fueron las causas de esta especie de desvanecimiento de la militancia cristiana en este tipo de temas?
El desvanecimiento se produce cuando dejamos de instruir al pueblo de Dios en temas generales y puntuales de la vida cristiana y preparar al mismo a vivir en abundancia espiritual pero, a la vez, saber que en cualquier momento, el Nerón de turno puede llevarnos al coliseo en medio de los leones para acallar nuestra fe. Ahora bien, un pueblo preparado, de una vida testimonial íntegra, aún en peligro, mantiene firmes sus convicciones y las autoridades y/o ideologías de turno chocan con un grupo mayoritario, no con unas pocas iglesias locales. Allí se produce un impacto en que la sociedad toda es testigo de una forma de vida clara, firme, verdadera y que todos preguntarán por el Dios de los creyentes en Cristo.

¿Considera que el cristiano no estaría preparado para afrontar una eventual persecución? ¿Qué hoy día es fácil sumarse a una marcha, sin generar un compromiso más profundo con una causa?
Al menos en Argentina creo que los menos están preparados para una eventual persecución. Muchos nos hemos sumergido en el consumismo. Actualmente hasta nuestras conversaciones son banales como el sistema mismo. Los cristianos de hoy en día más hablan de política, fútbol y chismes varios que de Cristo mismo.
Hoy en día es más fácil asistir a una marcha e ir detrás de dirigentes cristianos que, como pueblo de Dios, resistir como forma de vida, a una persecución.

¿Cuáles serían, en dos o tres pautas, las estrategias que usted implementaría como líder para que los cristianos puedan salir al campo de batalla y dar lucha en aquellos lugares en los que Dios quiere a su pueblo?
Hay un ABC del cristianismo que muchos cristianos desconocen y aun así, están en lugares visibles en cada lucha en la que estamos involucrados como iglesia. Entender temas como la gracia, la justificación, el arrepentimiento, el perdón, hubieran hecho que la confrontación con los temas sensibles se diera en otro marco. Creo que de alguna manera, como iglesia o como conglomerado de iglesias, deberíamos ahondar en ese conocimiento y luego en una capacitación más profunda en estos temas que nos han sensibilizado en los últimos tiempos, para poder afrontarlos en los diferentes circuitos en los que nos toque estar. Estos pueden ser en el área política, social, en las escuelas o en los medios de comunicación
Todo esto traerá aparejado una Iglesia fuerte, instruida, firme en sus convicciones. Ocuparnos en educar desde los niños hacia los grandes, no al revés, puesto que los niños hoy en día, dan más ejemplo que los adultos.
Una Iglesia firme en sus convicciones y en su modo de vida, no necesitará de marchas, sino por el contrario, vivirá marchando y pronunciándose.

En lo particular, ¿cómo afrontará el 2020 en su iglesia local, en Tucumán?
La Iglesia local, Roca de Salvación, a la que tengo el honor de representar, continuará perfeccionándose. Todo lo que propongo nacionalmente ya lo realizo en nuestra congregación. La educación este año se centrará en 6 áreas fuertemente desarrolladas:
Niñez, Adolescencia y juventud
Oración
Familia
Células
Liderazgo
Palabra cristocéntrica (el púlpito debe ser honrado)
La enseñanza de estas cosas conserva y vuelve fuerte a la Iglesia. Dejo un pasaje muy conocido e inspirador para todo lo que dije:
“Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos.”
‭‭Mateo‬ ‭28:19-20‬ ‭NTV‬‬.