Tras el acto de censura sufrido por la artista plástica Lisette Feider, a quien luego de habérsele solicitado una pintura para ilustrar el frente del pabellón de Maternidad del Hospital Piñero, y que por presiones de grupos abortistas, los directivos del mismo nosocomio decidieron tapiarlo para evitar su exposición, se realizó un acto el sábado último, encabezado por la propia Lisette. El nombre espontáneo que surgió para este acto fue el de “muralazo”. La consigna tenía que ver claramente contra la censura de la que fuera objeto la obra de Feider, que reflejaba la gestación de un bebé en el vientre materno. Cientos de personas se dieron cita allí el sábado por la tarde, y muchas de ellas se sumaron con sus lienzos y pinceles para elaborar sus propios dibujos alusivos, mientras la autora en cuestión recreó el dibujo que hasta el día de hoy continúa tapiado en el frente del Hospital Piñero, en la Ciudad de Buenos Aires.
El absurdo argumento de los grupos abortistas que hicieron lobby para que esa imagen fuera quitada, era que “resultaba violenta para la mujer”. La cobarde respuesta de los directivos del Hospital ante la extorsión de estos grupos fue ocultar la imagen.
“Es el colmo de los colmos que en una maternidad sea considerado violento mostrar el mural de una mujer embarazada porque violenta a aquellas que concurren a abortar. Es tan absurdo como no poder pintar niños en Pediatría o dibujar un corazón en Cardio”, expresó el bioeticista Gabriel Ballerini, quien se hizo presente en el lugar y tuvo lugar para dar su parecer ante la concurrencia.
Además de Ballerini, se solidarizaron e hicieron presencia en el lugar el Dr. Leandro Rodríguez Lastra, víctima también de otro desatino judicial que le impide ejercer su profesión por haber salvado la vida de un bebé y de su madre, y representantes de diversas organizaciones pro vida.
“Agradezco profundamente a todas las organizaciones y hermosas familias que el sábado 18 de enero se hicieron presentes frente al hospital Piñero expresando su solidaridad y repudio frente al acto de censura y apriete que viene llevando adelante la dirección del nosocomio contra mis obras de arte y mi persona.
El muralazo, como lo bautizaron espontáneamente las distintas organizaciones, fue todo un éxito y seguiremos reclamando hasta tener respuesta de las autoridades”, compartió Lisette a través de sus redes sociales.