Cuando el verano comienza a languidecer y aparecen los primeros colores del otoño nuestro cuerpo parece relajarse. Pantalones y sweaters comienzan a cubrirlo y el frío poco a poco nos acerca a comidas más elaboradas y calóricas. El ciclo de las dietas entra en su etapa de reposo.
Estoy segura que a muchos de ustedes este relato les resulta familiar, pero hoy quiero presentarles un nuevo desafío. Que este otoño sea el comienzo de un camino hacia hábitos más saludables.
El psicólogo y filósofo norteamericano William James decía que necesitamos repetir por 21 días algo para que el mismo se transforme en un hábito.
Muchas veces lo que más nos preocupa a hombres y mujeres es vernos bien, que la imagen que nos devuelva el espejo nos resulte amigable y eso lo asociamos inmediatamente con el peso corporal.
El peso es solamente un parámetro de lo que nuestro cuerpo refleja. Claramente no es lo mismo tener 60 kilos en grasa, que en músculo.
¿Por dónde empezamos entonces?
• Ordenando nuestras comidas, horarios, cantidades, elección.
• Moviéndonos.
Siempre medito en lo sencillo que es pensar en esta operación matemática TENEMOS QUE GASTAR MAS DE LOS QUE CONSUMIMOS. Tan sencillo y difícil a la vez.
¿Qué estamos dispuestos a hacer para llegar a nuestro objetivo? ¿Qué parte de la balanza vamos a inclinar?

Vayamos a lo primero. Para incorporar hábitos saludables de alimentación tenemos varios puntos a los cuales prestar atención.
• Hagamos las compras. Claro que lo primero que hay que atacar es el supermercado. La regla principal es ir con una lista elaborada desde casa. En los tiempos que corren una pequeña mirada a las ofertas, armamos un bosquejo de lo que vamos a comer esta semana y hacemos la lista de compras. Es importante incorporar la mayor variedad posible. Frutas, verduras, carnes de pollo, vaca y pescado. Arroz, fideos y harinas. Lácteos.
• Ordenando horarios y porciones. Solemos escuchar que debemos comer cada 3 horas, pero la gran mayoría de las veces cuando hablamos en el consultorio es habitual que las personas salteen comidas, compensando grandes comilonas con periodos de ayuno. Ciertamente la clave está en realizar varias comidas al día. ¿Cuántas? Las 4 comidas principales y 2 colaciones.
En cuanto a las porciones, suelo sugerir en el consultorio utilizar un plato intermedio de 20 centímetros de diámetro y, por supuesto, NO REPETIR PORCION.
• Selección. Qué vamos a poner en nuestro plato es un punto fundamental para iniciar este camino. Principalmente creo que debemos abrir nuestros sentidos a nuevos sabores. La energía debe estar puesta siempre en lo que podemos comer y no en lo que no podemos. Hay miles de recetas y formas de preparación para los vegetales. Los animo a ponerle color a su plato.

El segundo paso para iniciar este camino de cambios es salir a MOVERNOS. Siempre algo de movimiento es mejor que nada. No hay excusas, siempre podemos hacer algo. Usar las escaleras, caminar tramos cortos hacia nuestras actividades diarias. Usar la bicicleta, sacar a caminar al perro.
Siempre recuerden, debemos gastar más de lo que consumimos. Los cambios cuestan al principio pero si perseveramos traerán una sensación de plenitud y de satisfacción.
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