Por Maximiliano Domínguez
En casi todos los deportes hay una posibilidad o un espacio para un “Tiempo Fuera”. Cuando éramos chicos, en los juegos, pedíamos “Pido Gancho” o “Pausa” para tener un descanso en medio de la vorágine de una persecución o un juego en el que íbamos perdiendo o estábamos cansados.
Hoy tenemos eso en nuestra vida, un tiempo que muchos anhelaban, conscientes o no, para sus vidas.
Otros no lo necesitaban o no lo buscaban, pero llegó de todas maneras.
Esto trajo la pérdida de ingresos, de empleos; cambió la forma de trabajo de quienes lo siguen conservando.
Modificó la forma de enseñar, de hacer negocios y de relacionarnos con los demás.
Todos, en casi todo el mundo tuvimos que tomarnos ese “Tiempo Fuera” quisiéramos o no.
Pero ya que lo tuvimos que tomar, sería muy beneficioso que le sacáramos provecho. A lo largo de mi vida, estuve en situaciones en que no busqué, pero que resultaron así… En negocios, con amigos, con familia, y tuve que decidir qué hacer en esos momentos.
Por supuesto que el primer paso fue mirar al cielo, a Dios, pedirle sabiduría, perdón, misericordia, guía. No hay otro lugar donde encontrar sabiduría para nuestra vida. No fue un paso natural, porque muchas veces queremos solucionar todo nosotros, usar nuestras “recetas” y ayudar a Dios cuando se demora en responder, pero tarde o temprano tuve que reconocer que debía ir a Dios.
Cuando tomaba un curso como GameDesigner (Diseñador de Videojuegos) nuestro profesor nos decía que así como podemos hacerlo en una hoja de papel, real o virtual, diseñar un juego, su dinámica, sus alcances, lo permitido y lo prohibido, también podemos hacerlo con nuestra vida.
El no conoce a Dios y por eso lo recomendaba, sin embargo yo puedo hacer eso mirando a Dios. Leyendo la Biblia y buscando su guía para caminar en mi vida.
Este tiempo de quietud, que nos lleva al aburrimiento, al fastidio, a querer salir corriendo, puede ser un tiempo clave para nuestra vida.
Podemos hacer un cambio que la transforme. Tenemos el tiempo, sólo falta que nos decidamos a hacerlo.
Hay un dicho que reza: “Si la vida te da limones, haz limonada”; y si este tiempo, nos dio cuarentena, convirtámosla en un retiro espiritual con nuestro Dios para obtener la guía y dirección para nuestra vida de ahora en más.
¿Tu empresa no puede seguir funcionando como hasta ahora? Cambiá de rubro, de producto, de esquema de comercialización…
¿Tu emprendimiento quedó paralizado? Preparate para la vuelta, buscá la manera de darle una “vuelta de rosca” a lo que hacías para reconvertirlo y que funcione en el escenario actual.
Usemos este tiempo para aprender cómo llevar adelante nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro emprendimiento, nuestros estudios, nuestra devoción a Dios y nuestra sensibilidad al prójimo. Al próximo…
De algo estoy seguro, que como dice la Biblia a los hijos de Dios en Jeremías 29:11:
“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza”.
Si aún no sos un hijo de Dios, es sencillo: Sólo tenés que aceptar el regalo de Su Salvación. Decirle a Jesús: “Me arrepiento de mis pecados y te acepto como mi Salvador y como el Señor de mi vida”.
No dejes pasar esta oportunidad.
Ver video: https://www.youtube.com/watch?v=11S7MsUV3ow&feature=youtu.be