Por Mónica Costa

Semillas de lino, de chía, de sésamo, semillas y más semillas. Las vemos por todos lados, todos las recomiendan pero no sabemos cuál elegir, cómo incorporarlas a la dieta y qué beneficios traen para nuestra salud.
¿Por qué es importante consumir semillas? Las semillas aportan principalmente fibra dietética y ácidos grasos esenciales que son aquellos que nuestro organismo no puede sintetizar, conocidos como Omega 3 y Omega 6, que son protectores de las enfermedades cardiovasculares, del sistema nervioso y la diabetes, entre otras.
¿Cómo podemos incorporarlas? De dos maneras: enteras o trituradas. Las semillas enteras sólo nos aportan fibra, que es importante para regular el tránsito intestinal y evitar la constipación. Además, disminuyen los niveles de colesterol y triglicéridos. Otra forma de incorporarlas es molidas con un molinillo o mortero antes de consumirla. De esta forma estaremos aprovechando sus aceites esenciales.
Por otra parte, es importante que las semillas estén crudas para conservar mejor sus propiedades. Para almacenarlas te sugiero que las guardes en lugar seco y a temperatura ambiente. Cada semilla en un recipiente separado y cerrado herméticamente.
¿Cómo las incorporamos a la dieta? Las semillas podemos incorporarlas en muchas preparaciones: en ensaladas, para rebozar carnes o vegetales, en yogures, sopas, caldos, batidos, jugos y licuados. Espolvoreando semillas de lino sobre tostadas con queso o mermelada. También las podemos agregar en tartas, en hamburguesas caseras, en albóndigas como ingredientes de un aderezo o a donde tu imaginación las lleve.

Contraindicaciones
Quienes tienen problemas de divertículos deberán evitarlas debido a que pueden ocasionar la inflamación de los mismos. Para quienes tienen patologías como, hernia hiatal o gastritis es preferible no incorporarlas debido a su alto contenido en fibra que no se puede digerir y aumentan su permanencia en el estómago, aumentando allí la secreción de ácido y causando molestias como acidez y reflujo.

Algunas semillas que podemos encontrar en el mercado son:
Girasol: tienen alto contenido de Omega 6, vitaminas, minerales y fibra. Ayudan a reducir el colesterol “malo” LDL en sangre. Previenen el envejecimiento, ayudan a nutrir la piel y a combatir el cansancio. Evitar consumir las semillas de girasol con sal agregada.
Sésamo: tienen alto contenido de Omega 3 y 6. Vitaminas del complejo B, E y K, fibra. Posee la mayoría de los minerales, especialmente calcio. Reduce el colesterol “malo” LDL. Previene el envejecimiento de las células. Ayuda al funcionamiento del sistema nervioso y es útil para combatir el estrés. Disminuye los niveles de glucemia. Se pueden consumir enteras o molidas.
Chía: tienen un elevado contenido de fibra dietética. Alto contenido de Omega 3. Aporta calcio, hierro, potasio, magnesio y zinc. Ayuda a reforzar las defensas. Previene el envejecimiento celular. Previene el agotamiento y el estrés. Disminuye los niveles de colesterol “malo” y de triglicéridos en sangre. Ayuda a disminuir la presión arterial y los niveles de glucemia.
Siempre tenemos que tener en cuenta que las recomendaciones sobre una alimentación saludable son pautas generales. Por eso ante cualquier duda acudí a un nutricionista para que te oriente sobre tu situación en particular.