Por Mónica Costa
El lunes empiezo la dieta o el lunes salgo a caminar o el lunes empiezo el gimnasio. El lunes… O nunca llega o pasamos una interminable cantidad de lunes intentando comenzar.
Comenzar con una actividad no es algo complicado, nos genera entusiasmo, expectativa, imaginamos los beneficios de los cuales podremos disfrutar.
Ciertamente lo difícil es sostenerlo en el tiempo y es uno de los grandes obstáculos que se nos presentan cada vez que decidimos incorporar un cambio de hábito.
“El lunes comienzo la dieta” suele tener como único objetivo modificar el peso corporal, estar más flaco, tener el peso de la juventud, ponerse ese jeans que hace años no entra.
Es real, existe un peso que los nutricionistas denominamos saludable, hacemos cuentas y damos un veredicto. La balanza nos obsesiona día y noche. Algunos se pesan todo el tiempo y otros la niegan y jamás se suben. Pero esta ahí como una amenaza a nuestra sensación de bienestar.
Vivimos bombardeados por imágenes de juventud y delgadez. Es por esto que hoy les propongo mirarnos con otros ojos, con una mirada menos exigente sobre nosotros mismos. Seamos pacientes y busquemos un cambio en torno a un estilo de vida más saludable.
Para lograrlo, te invito a probar algunos tips que considero importantes.
• Desayunos y meriendas: este suele ser uno de los hábitos más complicados de incorporar. Tenemos muchas opciones desde una infusión que muchas veces podemos llevarnos en un vaso térmico mientras viajamos a nuestras actividades. Podemos incorporar fruta fresca; ésta puede ser en ensalada, licuados o jugos. Si elegís pan o galletitas, que la porción no sea más que 2 tostadas o 4 galletitas tipo de agua. El queso y la mermelada también pueden estar. Evitemos las galletitas dulces, que generalmente tienen más azúcares y grasas y nos aportan más calorías.
• Almuerzos y cenas: Animate a nuevos sabores, a probar, a descubrir, a combinar. Sé que los vegetales son muy resistidos, pero son fuentes de vitaminas y minerales. Además nos aportan fibra que nos ayuda a controlar el peso y a bajar el colesterol. Elegí las frutas y verduras de estación. No caigas en la ensalada siempre. Podes hacer vegetales grillados, a la parrilla, rellenos, en milanesa o en un guiso como el que hacia tu abuela. No dejes nada librado al azar, tu mejor opción siempre es no improvisar. Organizate con una lista de compras y tomate el tiempo para tener varias opciones en tu heladera o freezer.
• Los 3 pasos: es importante que cada una de tus comidas principales esté conformada por 3 pasos. Primero la porción líquida, la famosa sopa que tomaban nuestros abuelos antes de las comidas que nosotros la transformamos en un caldo o también puede ser un vaso de agua o de gaseosa light. Luego, nuestro plato principal y para terminar, el postre. Es en este punto donde siempre hay controversia. El postre siempre debe ser fruta, fresca y con cáscara, mejor.
• Utilizá un plato más pequeño: es importante consumir la porción justa y un plato más pequeño ayuda mucho. Visualmente nos ayuda ver el plato lleno. No repitas. No lleves la fuente llena de milanesas, llevá sólo la porción que vas a consumir.
• No te quedes quieto: hay que moverse. Cualquier actividad que realices es mejor que quedarse en casa y no hacer nada. No me canso de repetir que la actividad física es la clave para el descenso de peso o para el mantenimiento.
No esperes al lunes para comenzar un cambio hacia una vida más saludable. El cambio comienza hoy.
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