Por Pablo Colombo

Déficit, Superávit, Deuda, Dólar… En estos días repetimos mucho estas palabras. Las escuchamos en todos los noticieros. ¿Pero sabemos qué significan? En momentos como estos, es mejor para la pelota, investigar y llegar a conclusiones propias. Por eso, más allá de lo que leas en esta nota, no te conformes, ¡buscá un poco más!

Hoy quiero ver un poco de qué hablamos cuando decimos DEFICIT. No es mi intención, ni tampoco podría hacerlo, encontrar las soluciones al déficit, pero sí, al menos intentar entenderlo.

Para simplificarlo, lo vamos a llevar a un hogar, a una casa de familia como la tuya o la mía.

Supongamos que en casa hay un solo ingreso de dinero, el sueldo. Cada principio de mes cobramos (nos ingresan) $10.000.

Con esos $10.000 debemos hacer frente a los gastos de ese mes (electricidad, gas, teléfono, educación, prepaga, combustible, impuestos, etc.) y al pago de deudas que venzan ese mes también (tarjeta de crédito, por ejemplo). Entre los gastos sumamos unos $8.500.- y la tarjeta de crédito suma un total a pagar de $2.000.-, lo que suma un total a pagar de $10.500.-

“¡Houston, tenemos un problema!” No nos alcanza, ingresaron $10.000 y tenemos que pagar este mes $10.500.- Esos $500 que nos faltan son el DEFICIT de ese mes, es dinero que nos falta para poder pagar todo los compromisos. El déficit se puede medir tanto en dinero como en porcentaje. En nuestro ejemplo, el déficit es de un 5% ($500 / $10.000 * 100).

¿Cómo hacemos? Veamos las opciones…

Primera opción. Vender algún bien que tenemos en casa para saldar ese déficit. Una bicicleta, por ejemplo. Esto hace que cubramos el déficit con la venta de un bien. Ya no debemos plata ese mes, pero tampoco tenemos más la bicicleta. ¿Recuerdan los 90? ¿Las privatizaciones? Bueno, fue eso.

Segunda opción. Usar los ahorros. Hemos juntado durante el año unos $2.000 que pudimos guardar. Entonces usamos esa reserva de dinero para cubrir esos $500. Cubrimos el déficit pero tenemos menos ahorros. Adicionalmente, si no resolvemos ese déficit de $500.- el mes próximo podemos estar en la misma situación.

Tercera opción. Usar la tarjeta de crédito. Tomamos algún gasto y en vez de pagarlo en efectivo, lo tarjeteamos y usamos esos $500 para cubrir el déficit. Pero lo único que hicimos es “ganar” un poco de tiempo, ya que el mes que viene, la tarjeta habrá que pagarla y vendrá con esos $500 incluidos.

Cuarta opción. Eliminar algún gasto. Miramos nuestro presupuesto y vemos que ese mes estamos pagando por ejemplo, una póliza de seguro para el auto que nos da la mayor de las coberturas. Tal vez podamos ahorrar en la póliza y cubrir riesgos más reales. Obviamente, a nadie le gusta bajar gastos.

Quinta opción. No hacer nada, decir “yo no pago lo que debo, que me vengan a buscar”. Si hacemos esto, la tarjeta de crédito será bloqueada y mientras tramitan la cobranza mediante abogados, dejaremos de poder usarla. ¿Les suena? Eso, a nivel país se llama cesación de pagos y es ni más ni menos que no pagar tus deudas. Esa es, por cierto, la peor opción, porque a las deudas hay que pagarlas.

Sexta opción. Buscar aumentar los ingresos. Tal vez horas extras, o algún emprendimiento que nos haga ganar algunos pesos adicionales. Esto no siempre es fácil, ya que habitualmente todos trabajamos muchas horas y vivir para trabajar no es una buena opción.

En resumen, hay muchas opciones, algunas son solo un paliativo, otras son malas directamente y otras pueden llegar a ser soluciones concretas. Entiendo que la mejor opción es una combinación de bajar gastos y aumentar ingresos. Pero como verán, el déficit no es algo fácil de resolver.

Ahora veamos muy por arriba como se aplica esto a un país.

Un país obtiene ingresos principalmente por la recaudación de impuestos, en todas sus formas. Con esos ingresos se pagan los gastos y deudas que mes a mes debe afrontar, por ejemplo Jubilaciones y Pensiones, Obra Pública, Subsidios a servicios públicos, Sueldos de empleados públicos, Educación, Seguridad y por supuesto, el pago de las deudas.

Cuando el gobierno anuncia que hay déficit fiscal, como vimos más arriba, significa que no alcanza lo recaudado para pagar los compromisos de ese periodo.

Hace un tiempo ya que se vienen reduciendo gastos en subsidios de servicios públicos, lo cual significa que ese servicio público, el ciudadano lo pagará más caro (el estado deja de poner dinero para mantener el precio bajo del servicio). Aumento de electricidad, de gas, agua corriente, trenes y colectivos por ejemplo. Nada es gratis, lo que no paga el estado lo paga el ciudadano. Como evidentemente no alcanza, se han dejado de hacer muchas obras públicas (el estado deja de “gastar” en dichas obras, no se hacen). Paralelamente se han tomado créditos y emitido bonos en el exterior (acuerdo con el FMI y bono “Centenario”, por ejemplo) cuyos fondos sirven para cubrir parte de ese déficit. Es decir que se vienen aplicando la tercera y la cuarta opción. Pero sigue sin alcanzar, aun así, el déficit sigue existiendo. La presión impositiva es muy elevada, de las más elevadas de América, por lo que seguir aumentando impuestos parece no ser una opción.

En resumen, no sé cuál será el camino que tome el gobierno, pero lo que sí es seguro es que no se puede vivir gastando más de lo que se tiene, todo el tiempo, porque un día no te prestan más, y ahí tenés que salir a vender tus bienes y posesiones, usar ahorros y/o tomar préstamos muy caros y aumentar impuestos.