Hace unas pocas semanas, en algunas provincias de la Argentina y varios municipios de la provincia de Buenos Aires, se abrió la posibilidad de habilitar los templos para la celebración de cultos. Con más o menos restricciones, según lo dictaminado por las autoridades de cada lugar, las iglesias evangélicas han comenzado a realizar sus cultos habituales, pero con una escenografía diferente a la habitual. Sillas separadas, muchos espacios vacíos, 20% de ocupación de los salones, pero una visible emoción entre quienes han podido disfrutar el reencuentro con sus hermanos, después de tantos meses. Aunque, barbijo mediante y apenas un tímido golpe de codos o de puños, muchos fieles pudieron experimentar este regreso a la que ya denominan “nueva normalidad”.
Por otra parte, existen municipios del Gran Buenos Aires que, al igual que la Ciudad de Buenos Aires, no han levantado la restricción. El foco de la inconformidad de algunos líderes cristianos estuvo puesto en CABA, precisamente, dado que se habilitó el regreso a clases y desde hace bastante tiempo se abrieron los bares y otros espacios donde la gente se aglutina. Entonces, la negativa a que se hagan cultos, respetando los protocolos, sigue sin entenderse y provoca malestar en el liderazgo religioso (esto no solo afecta a la iglesia evangélica, por supuesto, sino a los demás credos).

Nadia Márquez

Una de las referentes del liderazgo evangélico en Neuquén, la Dra. Nadia Márquez, hoy concejal de ese municipio, fue categórica y mostró su enojo ante el exasperante gradualismo con que se está habilitando en algunos municipios la apertura de los templos. En Neuquén actualmente se puede ocupar hasta el 30% la capacidad de los templos y no más de 40 personas. Márquez se refirió a algunos evangélicos como “idiotas útiles”, en una nota publicada por el diario neuquino “El Digital”. Esto, en referencia a los de su propio credo que militan para un gobierno que “no representa sus valores y solo se acuerdan de la iglesia evangélica a la hora de los votos”.

A continuación, y en otro tenor, algunos testimonios de pastores y congregantes de diferentes iglesias al respecto de esta fase en la que transita el país en relación a la práctica del libre culto.

El panorama en algunas provincias
La ciudad de Presidencia Roque Sáenz Peña es la segunda en importancia de la provincia del Chaco, distante 170 kilómetros de la capital, con una población cercana a los 100.000 habitantes. Como en otras ciudades ha habido distintas etapas en esta pandemia. La ciudad estuvo 90 días sin casos; hoy son alrededor de 300 los casos positivos y en descenso. Los pastores de la ciudad están nucleados en un Consejo Fraternal, pero para encarar las distintas reuniones con las autoridades se han sumado los pastores del Concilio y de Pastores Unidos del Chaco. Gracias a distintas reuniones se acordó en una primera etapa y bajo todos los controles sanitarios congregarse en las iglesias bajo un denominado “Comité de crisis de cada Iglesia”, el cual debía estar conformado por no más de 10 personas. En una segunda etapa y a raíz de haber seguido todas las instrucciones del Comité Sanitario de la ciudad se permitió realizar reuniones hasta las 20 horas con una ocupación del 30% de la superficie del templo. Hoy se podría decir que se transita la tercera etapa y en la continuidad de “hacer bien los deberes” y la permanente diplomacia de los pastores está permitida la realización de una o más reuniones de hasta 2 horas de duración y que no superen la ocupación de un 50% de la superficie del templo. (José Luis Barrientos, Sáenz Peña, Chaco).

Estos son los momentos donde a uno le genera una gran impotencia con la particularidad que el gobierno nos trata:
Cuando van a comunicar las nuevas medidas que han tomado, el presidente, gobernador o quien le corresponde en ese momento, mencionan absolutamente todas las actividades ignorando y no dando información sobre cambios para las reuniones religiosas.
Esta semana tuvimos la buena noticia de que reabrían los cines con un cincuenta por ciento de la capacidad, restaurantes con un setenta y cinco por ciento, turismo interno e internacional, pero cuando leemos los cambios supuestamente buenos para nuestras reuniones, leemos que aumentaron el porcentaje de la asistencia a nuestras reuniones; pero con la particularidad que es el único que dice:
50 % siempre y cuando respeten los dos metros de distancia entre asistentes.
Una o dos semanas tenemos la libertad de poder congregar 10 personas, luego 30 personas, luego el 50 % pero si están a dos metros de distancia, creo que no nos tienen en cuenta, se están burlando de nosotros.
Creo que deberíamos tener el mismo porcentaje que un restaurante, cine y o teatro.
Fuimos creados (alma, cuerpo y espíritu), el alma y el espíritu están siendo descuidados por nuestros gobernantes, y es sumamente importante prestarle a atención correcta.
Creo que nuestra nación está en un gran problema si no se vuelve a Dios.
Cada reunión que realizamos, que son muchas por la poca libertad que nos están dando, asisten personas que disfrutan, se alegran, son renovados espiritualmente y esto afecta también a su salud, no sólo emocional, sino que también corporal.
No se escucha de contagios en las iglesias, pues en ellas se toman todas las precauciones necesarias, se siguen los protocolos al pie de la letra.
Creo que ha llegado la hora de que la iglesia se levante, de ponernos la camiseta de Jesús. Él jamás demostró temor ante el mal accionar de los gobiernos de su época.
Oramos por nuestros gobernantes, pero espero que recuerden, que de nosotros se pueden burlar, pero de Dios absolutamente nadie podrá burlarse. (King Di Julio, Guaymallén, Mendoza).

CABA y un protocolo que parece un chiste
En nuestro caso, en CABA sólo tenemos permiso para hacer reuniones hasta 20 personas en los templos, y como estamos transmitiendo las reuniones por streaming en YouTube, casi esa cantidad es la requerida para músicos y gente de las áreas técnicas como sonido, luces, cámaras, etc., por lo cual podemos decir que no estamos pudiendo tener ningún tipo de reunión presencial en el templo. Algunos de los grupos pequeños se juntan cada tanto en alguna plaza, con todos los cuidados. Estamos a la espera de que al menos podamos tener un tercio de ocupación del templo para volver a celebrar las reuniones presenciales, pero nos estamos arreglando de distintas formas, en las cuales han resultado clave para el seguimiento de las personas los grupos pequeños de comunión. (Marijó Hooft, Llegar Alto Comunidad de Fe, Recoleta, CABA).

Voces del Conurbano
En estos tiempos de pandemia la iglesia ha pasado por muchos estados. Al principio ha tenido miedo, ha decidido esconderse y acatar todos los pedidos, pero en estos últimos días está en un período de cansancio, y se está empezando a notar en el humor de la gente. Tras el aislamiento y el paso al distanciamiento, en busca de agilizar la vuelta a los cultos y los protocolos aplicados, no han dado muchos resultados. En Merlo, por ejemplo, cada uno de los requisitos para establecer el protocolo de retorno se volvieron más problema que el problema en sí mismo. En el reducido de las de las 20 personas al aire libre, recintos con una entrada y una salida, no poder usar el baño, prohibir el acceso de menores de 12 años, prohibir a los mayores de 60… se ha vuelto un verdadero problema por lo que muchos, más allá del enojo como en nuestro caso, hemos decidido no volver. Las decisiones con respecto al protocolo están divididas, algunos han vuelto ajustándose al pedido, otros, como nosotros, hemos decidido que no porque algunas restricciones tienen que ver o afectan la libertad de culto a las personas y como creyentes no debemos dejar que se nos afecte alguna de nuestras libertades. (José Goncebat, Merlo, zona oeste del Gran Buenos Aires)

En este tiempo se está produciendo el fenómeno de agorafobia (pánico a estar en lugares con mucha gente). La pandemia nos llevó a encerrarnos y si bien muchos expresan la necesidad de reunirse, otros ya ponen excusas de antemano. Las vidas se han simplificado y tranquilamente se puede disfrutar de una o más reuniones desde su casa.
El tema de las restricciones como siempre es relativo. Hay lugares abiertos desde el primer día, por ejemplo, los supermercados en donde no sólo circula mucha gente, sino que también se tocan productos que pueden transportar el virus.
Creo en la necesidad de estar en comunión, con los cuidados que corresponden, pero estar al fin. (Claudio Bodean, Villa Madero, zona oeste de Gran Buenos Aires).

Gustavo Romero

Dice 1 Tesalonicenses 5:18: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. Es difícil encuadrar la cuarentena en este versículo. Sin embargo Dios nos da una orden y debemos, aparte de obedecer, pensar ¿podemos ser agradecidos por esta pandemia? Esta ha traído dificultades en lo físico, lo emocional y lo económico. Sin embargo creo que en lo espiritual, nos ha beneficiado. Los que estaban alejados de Dios tuvieron la gran oportunidad de acercarse a Él buscando refugio en la desesperanza. En cuanto a los que creían estar “bien” han visto ponerse a prueba su igledependencia.
Pero más allá de eso, existe una sensación de que está siendo coartada la libertad de expresión religiosa bajo la etiqueta de que no es algo esencial. ¿Acaso los humanos no necesitamos de un ser Superior para encontrar aquello que no hallamos a nivel terrenal? Tener a menos el libre culto en relación a la educación formal, es no pensar al individuo como un todo, encasillándolo solo en lo tangible.
Seguramente es una estrategia espiritual. Esta revela cómo piensan las autoridades en relación a las necesidades de las personas. Y revela lo sumisos que somos al acatar ciertas normativas impuestas para protegernos (como si los bares u otras actividades no sumaran riesgos iguales o superiores).
Siempre dijimos que los cristianos tenemos doble ciudadanía. Y como ciudadanos de la tierra debemos reclamar se nos respete nuestro derecho a reunión (protocolos mediante). Por un lado, la Constitución nos respalda y por otro ha quedado demostrado que las entidades religiosas cuando se manifiestan públicamente, son ejemplo de urbanidad y ciudadanía.
Los cristianos estamos expectantes de reunirnos; no porque Dios habite en los templos hechos por el hombre sino porque somos un grupo de amigos, hermanos. Somos una microsociedad que se ayuda y necesita. Las personas quieren verse y ocupar el lugar en la que se siente bien dentro de ese entorno. Pero la paciencia se está agotando.
¿Volveremos a la época de las catacumbas? (Gustavo Romero, Adrogué, zona sur del Gran Buenos Aires).

Claudio Tomaselli

En la ciudad de San Martín, donde presido con mi esposa hemos logrado algunas cosas, ya que integro la mesa chica del Consejo Pastoral, y junto a maravillosos pastores y amigos del Consejo logramos el 30% de la capacidad de cada lugar en dicha ciudad, pero no se pudo lograr el ingreso a mayores de 60 años. Tampoco niños. Lógicamente, con los cuidados de limpieza y protocolos a seguir, se permitió 20 minutos sólo para orar, un permiso que fue extendido para la iglesia católica, aunque sea un avance y agradecemos el logro por el departamento de integración institucional de culto instalado en el municipio, personalmente con mi esposa hemos decidido no abrir las puertas de la iglesia. No somos una iglesia en la cual los hermanos entran, se sientan, escuchan un sermón y se van; no se puede alabar, no se puede adorar ni celebrar. Si llega algún hermano con fiebre debo llamar a una ambulancia y lo vienen a buscar… Yo no voy a entregarle a mis hermanos al Estado. ¿Dónde quedó la oración? ¿Dónde quedó nuestra posición espiritual? ¿Cómo se podrá parar un pastor en plataforma para orar por sanidad, cuando en vez de orar lo manda al hospital? Así que no abriremos. O entramos todos o no entra nadie. Dios ha bendecido nuestra iglesia y el fin es bendecir a la gente, así que seguimos trabajando para lograr el objetivo. Por supuesto, el trasfondo va más allá de un contagio; la gente mure cada año por diferentes enfermedades, hasta el porcentaje de abortos es mayor, pero no pararon un país. Aseguro y afirmo que todo lo que estamos viviendo es principio de dolores de los tiempos finales, un tema realmente apasionante que cito en mi reciente libro “Señales antes del fin”. (Pastor Claudio Tomaselli, San Martín, zona norte del Gran Buenos Aires).

Miguel Siufi

¿Qué pasa en Tucumán?
Por su parte, la Red de Iglesias Independientes de Tucumán mostró su beneplácito por la reapertura de templos para la celebración de cultos en la provincia, con los protocolos y cuidados del caso. Lo hizo a través de un comunicado que se detalla a continuación:
“Por medio de la presente, la Red de Iglesias Independientes de Tucumán expresa su profundo agradecimiento a Dios por haber tocado, en cierta medida, el corazón de nuestros gobernantes. Decimos esto por ver permitida la vuelta y el regreso a los cultos de manera oficial, restringido por protocolos, pero a la vez permitiéndonos volver a los templos para poder adorar al Dios vivo y verdadero.
También agradecemos a los que forman parte de la Red por estar orando permanentemente en estos tiempos difíciles, pero no fuera de los planes de Dios.
Oramos por las autoridades en todo orden, nacionales, provinciales y municipales para que Dios les dé sabiduría a la hora de tomar decisiones.
Agradecemos y honramos al Señor Jesús por ser nuestro sostén y guía en este actual mover de Su Iglesia.
(Pastores Mario Martínez, Miguel Siufi y más de 15 iglesias afiliadas a la Red).