Con profunda tristeza al ver cómo la violencia se ha apoderado de un sector de la población que pretende invadir por la fuerza con sus ideologías contrarias a los valores de la familia, queremos expresar nuestro repudio tras los hechos acaecidos en la ciudad de Trelew en la tarde-noche de este domingo.
En el marco del 33er Encuentro Nacional de Mujeres, que tuvo una masiva concurrencia, se produjeron desmanes contra iglesias católicas de esta ciudad chubutense. La lamentable escena culminó con la presencia de los bomberos voluntarios de la ciudad apagando focos incendiarios tras ataques sufridos con bombas molotov. Estos actos tuvieron como efecto colateral daños en casas de varios vecinos de la zona.
Ya desde los días previos se avecinaban sospechas de comportamientos violentos por parte de grupos feministas radicalizados que no pretenden otra cosa que destruir la familia y sumir a la sociedad en una oscura escena de odio entre ambos sexos. Ese sentimiento es extendido hacia las entidades que reconocen a la familia como base de una sociedad fuerte. Entre ellas, las iglesias cristianas que, como es sabido, respetan la institución familiar como la primera sociedad creada en el mundo.
Nos preocupa enormemente la pasividad con que las fuerzas de seguridad se han manejado, aun sabiendo las intenciones con las que se congregaron las asistentes de este encuentro. Los principales medios de comunicación publicaron fotografías de feministas cargando combustible en botellas. Incluso han llegado a clausurar estaciones de servicio por esos expendios. ¿Con qué motivo sino el de causar daño? ¿Cómo es que no existió la prevención adecuada que evitar que estas mujeres arrojaran las bombas molotov contra un templo aun habiendo personas dentro durante el servicio religioso? ¿Cómo es posible que en vez de dar seguridad a la población de Trelew, hayan “recomendado” a los ciudadanos que no salgan a las calles, a los fieles a que no se congreguen este domingo y a los comercios que no abran sus puertas? ¿A qué punto hemos llegado, o mejor dicho, a qué punto han llegado las autoridades que se ven acobardadas ante este minúsculo grupo violento que intenta poner en jaque, no sólo a una ciudad, sino a un país entero?
Esperamos que nuestros gobernantes, comenzando desde el Presidente de la Nación, pasando por gobernadores, intendentes y hasta el último legislador, tomen nota de estas acciones para que decidan de qué lado están, si de quienes pacíficamente nos expresamos a favor de los valores familiares o de las que con el odio como argumento intentan avasallar toda regla establecida para que una sociedad avance en paz y en armonía.