Producción: Damián Sileo
Argentina vive días turbulentos. Tras los resultados de las PASO, el pasado 11 de agosto, se desató una ola de incertidumbre que hizo tambalear los mercados, subir el dólar y alterar los ánimos de los habitantes que ya no saben si se está en un cuello de botella o directamente ahorcados.
DiarioPC reunió a algunas personalidades cristianas de la política, la economía, la medicina, la psicología y el arte, quienes compartieron sus puntos de vista respecto a estos tiempos raros que vivimos y cómo vislumbran el 2020.

Pr. Miguel Siufi

En esta mesa virtual participaron el pastor Miguel Siufi, quien lidera la ONG Roca de Salvación, en San Miguel de Tucumán, Claudio Bodean, especialista en adicciones no convencionales, el consultor psicológico Gustavo Romero, la abogada y docente Karina Estrella Etchepare, quien fuera candidata a Diputada Provincial en las recientes PASO, el músico Martín Guerrera y el pastor Claudio Tomaselli, conferencista en temas financieros y autor del libro “Economía Sana”. Y abrieron fuego hablando de la actual crisis que vive el país. Pero, ¿de qué crisis estamos hablando? ¿Económica? ¿Moral? ¿Social?
Según el pastor Miguel Siufi, la crisis es moral, y lo fundamenta diciendo que “económicamente uno se puede rehacer, en lo social, uno pone las manos en el arado y avanza, pero cuando la moral cae, automáticamente se corrompen las otras áreas”, opinión que es asentida por el resto, y ampliada por Bodean, quien acota que “moralmente nos acostumbramos que si alguien roba, pero la reparte, está bien, pero como sociedad, además, nos hemos acostumbrado a que cuando algo no nos sale bien, es por culpa del otro y no asumimos nuestras propias responsabilidades”.

Karina Estrella

Por su parte, Karina Estrella sabe lo que es recorrer las barriadas y ver la necesidad de la gente. “Por supuesto que duele no tener dinero en el bolsillo, pero hay trasfondo a esto, y es el individualismo y la falta de empatía por la necesidad del otro, el cometer faltas y manejarse con impunidad sin importar cómo se perjudica al prójimo. Eso nos lleva a tener el resto de las crisis”, agrega.
Martín Guerrera, además de músico, es docente, y su mirada está puesta en la familia, algo que con sus propios ojos vio cómo se fue desintegrando a partir de la enseñanza de un formato familiar que no es el que Dios planificó. “Estos nuevos formatos familiares que se proponen a partir de la ideología de género y los nuevos roles asignados a cada componente familiar, nos pone a la iglesia delante de un gran desafío ante una crisis que no es nueva, pero sí con algunos matices diferentes, y que cada vez se van a ir ahondando”.

Gustavo Romero

Gustavo Romero hace aflorar su profesión y desde su ese costado asume que “vivimos en crisis siempre, desde que nacemos, pero la cuestión está en cómo nos reponemos de ella. Y uno de los grandes problemas que tenemos los argentinos es el amor al dinero, que bíblicamente es tildado como la ‘raíz de todos los males’. Es notable que en esa semana negra posterior a las PASO, las personas que estuvieron más nerviosas eran las que más dinero tenían, porque allí están depositadas sus esperanzas”. Tomaselli, quien conoce de primera mano lo que es rehacerse económicamente, agrega su punto de vista pastoral con una exhortación: “Las crisis siempre estuvieron. El tema es cómo te agarra la crisis. Y la pregunta es: ¿confiaste en el gobierno de turno o en las promesas de Dios?”

 

Esta intro obliga a preguntarnos cómo es que llegamos a este punto y cuál sería la salida. Y es notable cómo el eje de cada respuesta tiene que ver con la falta de identidad, que nos llevó a los argentinos a someternos a poderes de turno que atendían más a intereses foráneos que a los propios del país, y también al rol pasivo de la iglesia, que hoy se encuentra ante el gran desafío de confrontarse con una sociedad en crisis. “Como iglesia hemos tomado un rol más pasivo, un lugar donde con sólo oración creíamos que era suficiente. La ley del aborto nos confrontó y nos hizo despertar; no mucho, pero empezamos entender el rol que nos toca, no sólo orar, sino ser luz. Salir y hacer es difícil y aún cuestionado. Pero debemos entender que somos UNA iglesia y eso marcará la diferencia”, dice Martín Guerrera en tono autocrítico. Algo que comparte el resto de los consultados, pero con algunos agregados que vale la pena mencionar, como el de Claudio Bodean, que “durante mucho tiempo permitimos estar alejados de las normas de convivencia que cualquier sociedad tiene, ni siquiera hablo de valores religiosos, hablo de valores de sentido común, respeto a los mayores, respeto a las leyes, a las autoridades de todo tipo, inclusive esto lo trasladamos a la iglesia, cuando algo no nos gusta nos vamos a otro lugar por ejemplo, no enseñamos a nuestros hijos a respetar, hacemos caso omiso a lo que nos piden que hagamos.”

Pr. Claudio Tomaselli

Karina nos lleva a un terreno más político, por supuesto, y agrega que “nos han vendido como nación y dependemos de la ideología y sentires de organismos internacionales que lo único que quieren es nuestro suelo pero sin Argentinos.” Tomaselli, en consonancia con este pensamiento, empieza a vislumbrar una salida para quienes ponen su mirada hacia arriba, diciendo que “cada gobierno continúa y amplía lo que el anterior dejó, y se sale teniendo un propio gobierno personal. A eso le llamo ser ciudadano del Reino. Cuando uno se anticipa a lo que viene ninguna crisis lo afectará. El dólar siempre subió, la inflación siempre estuvo, entonces, la recomendación es dejar de llegar tarde, y ser verdaderos representantes del cielo”.
Siufi tiene una mirada más apocalíptica, pero no menos esperanzadora para quienes deciden depositar su confianza en Dios. “No creo que el país salga adelante y es muy probable que continúe la caída moral a la que hacíamos referencia anteriormente”, comienza diciendo, y agrega en forma terminante que “no saldrá en tanto y en cuanto la iglesia no prevalezca. Y si vuelven gobiernos cuyas políticas son contrarias a lo que Dios quiere, el rol de la iglesia será aún más desafiante”.

Claudio Bodean

El papel que juega la iglesia en este tiempo parece fundamental y concluyente para todos. Tanto se atribuye a cierta pasividad en la previa a esta crisis como al desafío de tomar las herramientas dadas por Dios para afrontar el futuro que se avecina. “La iglesia tiene mucho que ver, porque cuando se habla de finanzas te critican, te pegan en las redes, pero ahora nos agarramos la cabeza. La iglesia debe enseñar y educar financieramente, y creo que ahora en estos tiempos cuando a muchos les va mal, a la iglesia le tiene que ir bien. Como a José en Egipto; todo Egipto estaba mal, pero José lo tenía todo”, dice Tomaselli.
Tanto Guerrera, como Bodean y Etchepare, tuvieron puntos coincidentes respecto a esa pasividad antes mencionada de la iglesia, pero Karina Estrella fue más profunda en su apreciación sobre ciertos aspectos poco explorados: “La iglesia debe trabajar en conjunto con el estado en relación a políticas sociales y educación. La iglesia siempre debe ser la jefa espiritual de nuestra nación”, sostiene.

Martín Guerrera

Una conclusión interesante para este punto, y que en cierto modo encauza todas las opiniones en ese eje de que el rol protagónico de la iglesia será fundamental para los tiempos que se avecinan, la da Romero: “La iglesia sin darse cuenta, comenzó una lucha interna levantando las banderas de la razón y la verdad generado una grieta interna. Por un lado están los que ponen sus energías en apoyar e intentar convencer a otros de que la salida (sea económica, morales o social) es tal o cual candidato por ser cristiano, mientras otros argumentan y les disparan con 2da. Timoteo 2:4 ‘Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquél que lo tomó por soldado’. Más allá de tener ser concluyente en este aspecto, creo que cada uno está llamado a algo distinto de acuerdo a sus valores y de acuerdo a sus talentos. En lo personal no militaría en política ni defendería acérrimamente a un candidato, pero admiro y oro por quienes lo hacen; sin embargo entiendo que no tenemos que tener nuestra fe absoluta puesta en un candidato pensando que va a ser la solución a todos nuestros problemas”.

 

La charla se torna animada, y los temas trascendentales de los últimos meses, como el aborto, la ideología de género, la ESI y le incursión del cristiano en la política, han sido recurrentes y transversales a cada pregunta. Y para dar un cierre abordando uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la iglesia consigo misma, y el cual habría que erradicarlo para, precisamente, cumplimentar ese rol protagónico positivo de la iglesia en medio de una sociedad convulsionada, hicimos referencia a la constante guerra virtual a través de las redes sociales, donde amigos, parientes y hermanos en la fe se tiran con munición gruesa por defender o atacar a políticos. ¿Qué lectura hacen sobre esto?
Miguel Siufi fue muy ácido respecto a la intrascendencia que tuvo la iglesia en todo este tiempo, lo cual la pone, en cierto modo, como responsable de este panorama bélico que se ve en las redes sociales. “Un pastor amigo dijo una vez que en la iglesia hay más macristas y kirchneristas que cristianos. La iglesia fue muy politizada y eso la hizo caer en la intrascendencia en las luchas importantes que debiera haber enarbolado. Esto hizo caer el testimonio y literalmente, la mezcló en esta ensalada del infierno”, sostiene en forma terminante.
“Es una locura ver cristianos peleando por un partido, por una ideología; es lamentable. Sin duda no entendieron nada. Debemos militar para Cristo. Nuestra pelea es por dar a conocer sus verdades, lo demás es una interesante arma para distraernos y hacernos notar que quizás aun no entendimos nada”, dice Guerrera.
“Todos, de una forma u otra caemos en los trampas que nos tienden por las redes, yo primero. Nos vemos envueltos en una guerra virtual que más allá de sumar y edificar, divide, y crea más heridas y conflictos. No nos gusta que otro piense u opine diferente, nos alejamos del modelo del samaritano y entramos a correr como cualquier otro detrás de lo que nos marque la moda. Si todos opinan en las redes yo también y si todos lastiman, lo mío pasa desapercibido”, sostiene Bodean.
“En estos tiempos, con solo apretar un botón podemos opinar; todos los opinólogos y criticólogos expertos ponemos en tela de juicio al del otro partido político. Criticamos a los de la otra iglesia, al que hace, al que no hace, poniéndonos en una postura donde nosotros tenemos la verdad, tenemos la razón, olvidando que Dios es el único que tiene la razón y es la fuente de la verdad”, dice Romero, y agrega que “cometería el mismo error pensando que lo que yo digo es la verdad. Puedo estar errado en esto que escribo; pero permitamos que Dios sea el que nos diga que hacer y que nos diga cómo seguir; el que, más allá de la política, del pensamiento político de cada uno, de la denominación a la que pertenece, volvamos a la senda antigua. Busquemos más de Dios. Oigamos qué nos dice El. Pongamos la decisión de nuestro voto en sus manos. Que antes de criticar por la red social a otro veamos la viga en nuestro ojo. Oremos no para que Dios cambie al otro sino para que nos cambie a nosotros”.
Karina Estrella, ya corriéndose un poco de su rol político, pone un manto de piedad ante este sombrío panorama y dice que “los extremos siempre son malos y la agresión, sin importar de donde provenga, siempre genera violencia y más violencia. Por eso nada mejor que ante una agresión decirle ‘Dios te bendiga’, te libera de ese círculo vicioso y agresivo y por sobre todo fomentar la cultura de la paz y la paciencia, un tema que en estos últimos tiempos escasea”.
Por último, Tomaselli nos lleva a un breve relato bíblico y eleva una sospecha de lo que Jesús haría si viviera en estos tiempos y tuviera redes sociales: “Dice la Biblia que los fariseos seguían a Jesús, para ver dónde se iba a presentar. Ahí estaban ellos, pero Jesús no perdía su tiempo con los fariseos.
Si Jesús tuviera un Facebook, seguro que no perdería su tiempo hablando indirectas a los fariseos. Los fariseos seguían a Jesús. No les interesaba nada de Jesús, pero no se perdían ninguna predica suya.
La gente que quiere hundirte, no le interesa nada de vos, pero no se pierden ningún movimiento tuyo. Hay propósito en tu vida, por eso te siguen, te persiguen, porque los que están hundiéndose no se quieren hundir solos. Vos y yo no fuimos llamados para ser hundidos, sino para ser cabeza y no cola”.

Por último, la consabida pregunta que tituló esta charla: ¿Se sale o no se sale? Y en el cúmulo de ricas respuestas que han ofrecido los consultados, decidimos cerrar con una que nos pone, como iglesia, nuevamente en el tapete y como protagonistas de un tiempo muy particular.
“¿Cómo salimos? ¿Acaso hay que salir? ¿Qué es salir? ¿Que deje de haber problemas, que el dólar se estabilice y estemos económicamente bien? Tenemos que saber esto: ‘que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder. Porque entre ellos están los que se meten en las casas y llevan cautivas a las chicas cargadas de pecados, llevadas por diversas pasiones, siempre aprendiendo, pero que nunca pueden llegar al pleno conocimiento de la verdad. Éstos también se oponen a la verdad; hombres de mente depravada, reprobados en lo que respecta a la fe. Pero no progresarán más, pues su insensatez será manifiesta a todos’.
La salvación de Dios es integral. Dice el dicho que a ‘río revuelto, ganancia de pescadores’. Me parece que apuntamos nuestra mirada a querer cambiar la situación del país sin darnos cuenta que cuanta más oscuridad haya, más debe brillar nuestra luz. Cuanta más injusticia social, más debemos dar; cuantos más lastimados veamos no echemos la culpa al sistema, sino ocupémonos de sanar al herido.
Sigamos trabajando para tener una Argentina como todo soñamos, cada uno desde su llamado, pero no perdamos nuestro verdadero objetivo, que es llevar salvación al perdido.
Una votación cambia un gobierno por cuatro años. La decisión de aceptar a Cristo cambia donde la gente pase su eternidad”.