(Por Carlos Bruzzone hijo)

En este cumpleaños no hay torta, quizá hay pan dulce.
No hay velas. Bueno, de todas formas no habría pastel donde poner más de 2000.
Hay cientos de regalos pero ninguno es para el cumpleañero.
No hay cartel de Feliz Cumpleaños.
No se canta el tan famoso “que los cumplas feliz”.
Muchos de los invitados no conocen al cumpleañero.
Otros tantos lo conocen pero no se acuerdan de él en toda la noche.
En muchas casas ni siquiera el cumpleañero está y sin embargo hay una fiesta a todo trapo.
Estos últimos años se puso de moda en nuestro país algo que en el país del norte se dio a llamar “baby shower”. Esta celebración se realiza unos días antes de que algún bebé de la familia o del grupo de amigos nazca. En esta ocasión todas las mujeres organizan, ya sea en modo sorpresa o no, una fiesta al niño o niña que está por llegar.
Se reúnen todas en una casa o restaurante, comen cosas sabrosas y muy elaboradas, hacen decoraciones exclusivas, juegos, hasta souvenirs.
Pero por sobre todas las cosas, le llevan cientos de regalos al bebé que tan ansiosamente esperan.
La Navidad viene del latín Nativitate, que significa «nacimiento de la vida para ti». Sabiendo esto y habiendo aprendido desde nuestro primer año de vida que el 24 de diciembre se celebra el nacimiento de Jesús nos preguntamos: ¿en cuántos baby showers de Jesús estuvimos?
De seguro la respuesta es: en ninguno.
Ahora ¿El Rey de Reyes y Señor de Señores no tiene baby shower ni cumpleaños?
¿Cómo puede ser que hace más de dos mil años que nos estamos perdiendo la oportunidad de ser los organizadores de tal evento?
Porque, te cuento, Jesús, para algunos estaría cumpliendo años pero para otros está por nacer.
Celebremos que ha nacido, pero entendamos para qué ha vivido. Mejor aún, sepamos por qué murió.
Permítete seguir un poquito más, quiero contarte un poco sobre el protagonista de esta historia.
Unos 700 años antes de que Él naciera, el profeta Isaías decía:
“Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero, Admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Se extenderán su soberanía y su paz, y no tendrán fin. Gobernará sobre el trono de David y sobre su reino, para establecerlo y sostenerlo con justicia y rectitud desde ahora y para siempre. Esto lo llevará a cabo el celo del Señor Todopoderoso.”
‭‭Isaías‬ ‭9:6-7‬ ‭NVI‬‬
El día en que nació un ángel se presentó a unos pastores en medio del campo y les dijo: “Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor.”
‭‭Lucas‬ ‭2:11‬ ‭NVI‬‬
Este bebé hizo que la historia volviera al año cero. Muchos siguen dudando de Él pero nadie duda del año en el que se está.
Es el Rey más importante de la historia, pero no nació en un castillo, nació en un pesebre (lugar donde los animales del campo orinan y defecan).
No necesitó vivir muchos años, sólo 33, de los cuales solamente 3 destinó a su ministerio.
No ganó batallas épicas ni guerras de las cuales estamos acostumbrados a escuchar. De hecho no hirió ni mató a nadie.
No exterminó a ningún imperio ni tampoco estableció uno de esos que vemos en la historia.
Entonces, si no reúne ninguna de estas condiciones, ¿qué es lo que lo hace tan importante?
Él eligió morir para salvar a la humanidad.
Decidió entregarse por amor.
Hizo lo que ningún otro pudo hacer: VENCER LA MUERTE.
¡JESÚS SIGUE VIVO!
El resucitó.
En esta Navidad quizá tengas que festejarle el cumpleaños o celebrar su nacimiento.
Cualquiera que te toque de estas dos, no dejes pasar la oportunidad.
Querido lector, te animo a que puedas pasar hoy una noche especial, que seas vos quien prepare la mesa para celebrar el nacimiento y el cumpleaños de Jesús.
Quizá en tu mesa estén sentados algunos que hoy lo van a ver nacer.
No sé qué vas a hacer vos, pero yo ni bien nos sentemos a la mesa voy a brindar y agradecer a Dios por la vida de Jesús, y mi oración será la siguiente: «Señor Jesús, feliz cumpleaños. Te amo y te reconozco como mi Señor, mi Rey y mi Salvador. Quédate en medio nuestro esta noche, y nace hoy en el corazón de los que aún no te conocen».
Dios te bendiga.
¡Feliz Navidad!