¡La iglesia es el mejor lugar del mundo! Pero no siempre nos van a tratar de la mejor manera. Quizás ya lo sabés. Quizás ya lo viviste… tratos que te hacen llorar, que te quitan la alegría y hasta las ganas de volver. Hoy Dios quiere llamar nuestra atención y recordarnos que vamos a su casa por Él. «¿Por qué lloras?» «¿Por qué estás resentida?». Identificá el problema, ponele nombre, contáselo al Señor, y secá tus lágrimas. «¿Acaso no soy para tí mejor que…?». Cuando vayas a la iglesia recordá que vas a verlo a Dios. Centrate en encontrarlo a Él y lo demás dejará de ser. Nadie puede atormentarte si no le das lugar, Dios puede bendecirte si lo hacés el primero.
«Cada año, cuando iban a la casa del Señor, sucedía lo mismo: Penina la atormentaba, hasta que Ana se ponía a llorar y ni comer quería. Entonces Elcana, su esposo, le decía: ‘Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Por qué estás resentida? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?’». 1 Samuel 1:7,8. La Biblia.
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