Temporadas de guisos
Redacción Diario PCNUTRICIÓN

Por Mónica Costa
Con la llegada del invierno nuestro cuerpo necesita más energía para poder funcionar y mantener el calor corporal. Por otro lado, los días más cortos y oscuros reducen la serotonina, influyendo en el estado de ánimo y la saciedad. Por eso, nada como tomar con ambas manos una taza de sopa para que ese calorcito nos invada y nos genere satisfacción.
Existen varios guisos tradicionales en nuestro país. Muchos tienen características diferenciales según la región. Los guisos nacieron en época de la colonia como la comida de olla, incluso muchos la llamaban “ropa vieja”.
¿Cuáles eran los ingredientes que se ponían en la olla? Todos, sí, todo lo que sobraba o no se usaba en la comida de los “patrones” era utilizado en este guiso. Así aparecieron los primeros pucheros.
Con el paso del tiempo y la llegada de los inmigrantes los guisos se fueron modificando, incorporando nuevos alimentos. También se vieron influenciados por la región del país, por aquellos alimentos propios del norte como la llama o del sur como el cordero. Cada región de la Argentina fue aportando esos alimentos de cercanía.
Muchos se preguntarán ¿Esta comida de olla tiene valor nutritivo? Por supuesto que la respuesta es “sí”. Siempre que pensemos en la elaboración de un plato y su valor nutritivo tenemos que incorporar la mayor cantidad de grupos de alimentos.

Siempre es importante sumar carnes en estos guisados, no necesitamos que sea una carne muy tierna, ya que el tiempo de cocción prolongado va a ablandar su fibra muscular. Puede ser de res, pollo, cerdo, gallina etc. Es muy importante el aporte de proteína a nuestra comida. Si no queremos utilizar carne podemos reemplazarla por legumbres (porotos, garbanzos, maíz, lentejas, etc). Las legumbres son fuente de proteína de origen vegetal. Son rendidoras y económicas. Siempre hay que recordar remojarlas un par de horas antes someterlas a cocción. Un buen guiso de lentejas nos va a aportar proteínas y hierro también.
Otro ingrediente infaltable son los vegetales, y acá no hay que privarse de nada. Poner aquellos que gustan y animarse a sumar aquellos que tienen menos aceptación en el paladar familiar. Muchos sabores quedan mezclados en el guiso. Suma color y texturas.
Por último, agregar una fuente de energía por excelencia, sumando arroz o fideos. Si ya hay legumbres no es necesario dado que las legumbres, como suelo decir, juegan en dos equipos. Sí, proveen proteínas, pero también son fuente de energía a partir del aporte de hidratos de carbono. ¡Ojo! Cero miedo a los hidratos de carbono, que no son mala palabra, pero de eso hablamos otro día.
Ahora a cerrar los ojos e imaginar ese guiso super nutritivo para preparar esta semana.
Mónica Costa es Lic. en Nutrición (UBA)
M.N 5238
@nutri.monicosta

