
Una ráfaga de 15 minutos le sirvió a Suiza para golear a una Bosnia desorientada, que veía cómo una y otra vez tenían que buscar la pelota dentro de su arco en ese lapso final de un partido que dejó a los helvéticos en situación inmejorable para pasar de ronda. El secreto de Suiza estuvo en el banco ya que los ingresos de Manzambi y Vargas hicieron la diferencia.


