Irán volvió a hacerlo. Puso un bloque defensivo inexpugnable para De Bruyne y compañía, que remataron 15 veces al arco sin éxito. Este 0 a 0 pone en igualdad de posibilidades a ambos equipos en la pelea por el segundo lugar del grupo.
Tal vez haya sido, hasta aquí, el mejor partido de la Copa. Por su ida y vuelta constante, por el deseo de brindar un gran espectáculo y buscar permanentemente el arco de enfrente, por parte de ambos equipos. El empate es un justo resultado para dos selecciones que no fueron de paseo al Mundial.