XTO CINE: cine, comunidad y fe desde La Matanza
En esta entrevista, su director, Enrique “Quique” Fraquelli, cuenta cómo se gestó el festival, por qué eligieron que sea un espacio “sin banderas” y qué desafíos implica sostener un proyecto hecho a puro corazón, casi sin recursos económicos, pero con una fuerte convicción comunitaria. A lo largo del diálogo aparecen las tres columnas que sostienen XTO CINE: formación gratuita, producción con sentido y exhibición como encuentro, invitándonos a pensar el cine no solo como industria, sino como herramienta espiritual y social al servicio del Cuerpo de Cristo en su totalidad.
Damian SileoQUIQUE FRAQUELLI, DIRECTOR DE XTO CINE

XTO CINE ya tiene un recorrido. ¿Cómo nació la idea del festival?
XTO CINE surge de una necesidad muy concreta: personalmente vengo trabajando hace años en talleres audiovisuales en territorio, formando realizadores, filmando cortometrajes, contando historias (algunas de ellas de contenido explícitamente cristiano). Pero nos encontrábamos que no había un espacio amigable donde todo eso pudiera mostrarse. No solo exhibir las películas, sino encontrarnos con los realizadores para generar sinergia. El festival es, en realidad, una extensión natural de ese proceso colectivo.
¿Qué diferencia a XTO CINE de otros festivales?
Tiene una identidad muy clara. Por un lado, es un festival de cortometrajes; por otro, está atravesado por una mirada espiritual. No en un sentido rígido, sino como búsqueda: historias que hablen de sentido, de transformación, de comunidad, de principios (esos que, mayormente, en el cine comercial son dejados de lado o ridiculizados). Esto lo vuelve distinto dentro del mapa audiovisual.
El festival está muy ligado al territorio. ¿Qué rol juega La Matanza en todo esto?
Es central. Nosotros no pensamos el cine separado del lugar donde vivimos. La Matanza no solo es una locación: es identidad, es historias, es personas concretas que participan. El festival también es una forma de poner en valor ese territorio desde el arte. Aunque no es un festival que solo mira lo creado en ese municipio, sino que está abierto a recibir contenidos de todo el país, y el mundo (en la edición 2025 tuvimos cortometrajes de varios países); pero la idea central es motivar la realización de contenidos audiovisuales en nuestra tierra.
Muchos realizadores que hoy circulan por festivales salieron de los espacios donde vos capacitás. ¿Cómo ves ese proceso?
Es una de las mayores alegrías. Ver que gente que empezó en un taller hoy está dirigiendo sus propios cortos, participando en festivales, generando nuevas miradas. Eso demuestra que el acceso a la formación y a los medios de producción puede transformar realidades.
De hecho este año he ampliado los espacios donde brindo capacitaciones, que son de acceso gratuito para los alumnos, buscando avivar la llama de la comunicación audiovisual con sentido.

¿Cómo es el proceso de selección de los cortometrajes?
Buscamos diversidad en formatos y estilos: ficción, documental, animación. Pero sí hay un eje que nos guía: que las obras tengan algo para decir, que interpelen, que propongan una mirada sobre lo humano con fuerte perspectiva sobre los principios espirituales del cristianismo (no necesariamente explícito).
No nos interesa tanto lo técnico aislado, sino el sentido.
Además de las proyecciones, ¿el festival incluye otras actividades?
Sí, porque entendemos el cine como encuentro. Hay talleres y charlas brindados por profesionales, espacios de intercambio. Muchas veces lo más valioso pasa ahí, en la conversación entre realizadores, en el ida y vuelta con el público y con otros creadores.
¿Qué desafíos enfrenta un festival como XTO CINE hoy?
Muchos. Desde lo económico hasta lo logístico. Pero el principal desafío es sostener la identidad. Crecer sin perder el espíritu con el que nació: un espacio abierto, comunitario, donde cualquiera que tenga algo para contar pueda hacerlo. Es un festival realizado con el corazón, sin un “ministerio” o “institución” que lo solvente desde lo económico. Tengo la utópica idea de que sea un espacio “sin banderas”, porque en el ambiente cristiano suele ocurrir que cuando un evento lleva un respaldo explícito de una congregación es resistido por otras (algo que debería cambiar, definitivamente). Somos un evento artístico, un espacio de difusión, una herramienta de evangelización, que no pertenece a una congregación, sino al Cuerpo de Cristo en su totalidad.
Seguro se preguntarán: Entonces ¿de dónde sale la plata para realizarlo?
La respuesta es fácil: "No hay plata".
Todo lo que se hace surge de canjes publicitarios, de medios de comunicación que creen en el proyecto y nos ceden los espacios para la difusión; de pastores que entienden que el cine es un medio de comunicación en el que la Iglesia argentina recién está haciendo sus primeras armas y hay que fomentarlo. Es un logro del trabajo en equipo.
Obviamente su realización cuenta con respaldo pastoral, pero no es el centro de lo que el festival (ni los líderes que nos respaldan) busca mostrar.
Se pueden hacer cosas sin necesidad de que el nombre de un ministro, o ministerio, se destaque por sobre el evento en sí.

¿Qué te gustaría que pase con XTO CINE en los próximos años?
Que siga creciendo, pero sobre todo que siga siendo necesario. Que los realizadores lo tomen como propio, que el público lo espere. Y que siga siendo un lugar donde el cine no sea solo industria, sino también herramienta de transformación.
Si tuvieras que definir XTO CINE en una frase…
Es un espacio donde el cine con ideología cristiana se encuentra con la comunidad y con algo más profundo: la necesidad de contar quiénes somos.
Detrás de este espacio hay años de trabajo silencioso de Enrique “Quique” Fraquelli, realizador, docente y formador de nuevas camadas de cineastas que hoy empiezan a pisar fuerte en distintos festivales del país.
En un terreno poco explorado aún por la Iglesia argentina, Fraquelli se anima a pensar el audiovisual como lengua materna de los tiempos digitales: una herramienta evangelística capaz de dialogar con las plataformas, las redes y la sensibilidad contemporánea sin perder profundidad espiritual. XTO CINE se consolida así, con mucho trabajo y casi sin recursos económicos, como una de las propuestas emergentes más singulares del conurbano bonaerense, articulando formación, producción y exhibición desde una identidad propia, mientras abre camino para que otros proyectos de cine con valores se animen a nacer.
Para conocer más sobre este festival, y cómo colaborar o enviar cortometrajes para poder ser parte, podés ingresar a www.mujeresdebarro.com.ar/xtocine o seguir sus redes @xtocine

