El desafío de sostener los valores cristianos en los medios de comunicación
Damian SileoDÍA DEL PERIODISTA

7 de junio, Día del Periodista. Profesión que en los últimos años ha estado en la mira como nunca antes en la Argentina. El rigor de verdad, la objetividad, la honestidad, la credibilidad, la rigurosidad de las fuentes, la multiplicidad de voces… Aquellas premisas con las que fue concebida la profesión, fueron colocadas en un manto de dudas por gran parte de la población que hoy descree de los medios. O cuanto menos, los cuestiona.
Como si fuese un universo paralelo, surge el periodismo cristiano. Aquella alternativa comunicacional que en vez de recorrer las casas de gobierno, las instituciones y las calles para conseguir la noticia, lo hace en iglesias, en organizaciones religiosas y en eventos que obedecen a la cultura cristiana. El ejercicio de esta profesión en un ámbito exclusivamente religioso quizás no arriesgaría la fe del comunicador. Pero, dado que el periodismo cristiano aún es considerado como nicho, lo sometería a la intrascendencia, algo a lo cual ningún periodista que se considere como tal, aceptaría sumiso.
Por eso, no conforme con esos límites y entendiendo que la influencia se ejerce afuera del redil, hay periodistas cristianos comprometidos con su fe, que decidieron dar el salto y llevar su trabajo sostenido en valores a los medios masivos de comunicación.
Hablamos con algunos de ellos y nos contaron sus historias. Como Diego Ruscitti, conductor de TN Deportivo cada fin de semana en la pantalla de noticias más importante de la Argentina. Diego fue deportista en su juventud y eso lo llevó a involucrarse en el periodismo deportivo, para crear una comunicación integral sobre aquello que tanto disfruta y la gente que lo escucha. Otro reconocido periodista que se inició con los deportes fue Carlos Salerno, de América TV. Ya desde sus 15 años, Salerno comenzó a rodearse de micrófonos, grabadoras y cámaras. “Como me gustaba mucho el fútbol, comencé estudiando periodismo deportivo, pero luego, estando ya en América TV, hice guión y producción de cine y televisión y comunicación política”. Hoy, se lo puede ver a Carlos ocupando la pantalla de América en los segmentos noticiosos, vinculado con la política y los casos policiales. El caso de Justo Lamas fue diferente, ya que su origen tiene que ver con lo artístico. Luego de más de dos décadas pisando escenarios y llevando la música como estandarte, la carrera de Justo viró hacia el lado de la televisión, y desde hace más de 10 años, lleva adelante un microprograma que refleja los diversos movimientos solidarios a través de la pantalla del canal C5N. “La verdad es que me llevó al periodismo la necesidad de contar lo que veía. Yo no soy periodista, pero empecé a trabajar en medios luego de mi regreso al país después de vivir en los Estados Unidos por 11 años. Crecí en una familia de periodistas, así que lo mamé de chico y es por eso que no me fue difícil adaptarme a un canal informativo desde un rol periodístico”, comenta. El caso de la periodista gráfica Evangelina Himitian, quien se desempeña como redactora en el diario La Nación desde hace casi 30 años, también tiene sus matices, ya que su intención inicial fue la de estudiar derecho. “Luego de desistir de la abogacía, me incliné por la publicidad”, cuenta Evangelina, para continuar relatando una historia que involucra a su hermana mayor, también periodista, quien fue la que la indujo a estudiar también el arte de la comunicación.

Las historias de estos cuatro periodistas que ejercen en grandes medios de comunicación de alcance nacional, son una muestra de que se puede ejercer esta profesión sin descuidar los principios y valores cristianos con los que fueron criados. Todos ellos son cristianos comprometidos desde su juventud, y en el caso de Evangelina, desde su niñez, ya que es de cuna cristiana.
Se suele pensar que los medios cristianos son el trampolín necesario para saltar a la notoriedad en los medios de mayor alcance. Pero todos ellos no se valieron de esto para llegar a sus cometidos, sino que desde casi sus orígenes como comunicadores, se involucraron en medios seculares. A través de distintos caminos y ocupando tiempos diferentes, pero si había una meta clara en sus vidas como profesionales era que podrían lograr trascendencia en lugares donde podían ser más escuchados. Si bien la primera incursión en medios de Evangelina tuvo que ver con la iglesia, lo fue a través de un periódico barrial que producían allí, y ella era quien se encargaba de la agenda cultural del barrio. “Tenía unos 15 o 16 años cuando hacía esa labor. Me ocupaba de los centros culturales, solicitando las agendas para publicar en el periódico, y también escribía algunas notas. Cuando estaba terminando la carrera de comunicación social, me avisaron de una pasantía de seis meses en el Diario La Nación. Luego de algunas idas y vueltas, me contrataron y aquí estoy, hasta el día de hoy, desde hace 27 años”.

Ruscitti, por su parte, tuvo su primera incursión en una emisora de radio en la ciudad de La Plata, cuando cursaba su tercer año en comunicación. “Alquilamos un espacio con unos compañeros de estudio y lo tomamos como una experiencia para lo que se vendría más adelante”, rememora Diego, quien desde 1997 se desempeña como periodista deportivo en los distintos noticieros del canal TN, además de conducir TN Deportivo los sábados.
La historia de Salerno está rodeada de sacrificios personales que lo llevaron hasta donde está hoy, como uno de los periodistas más estables de América TV. “Comencé gerenciando una radio local en San Bernardo, donde también me ocupaba de llevar publicidad propia. Hice un arduo camino hasta llegar a tener mi primer trabajo rentado como periodista a los 28 años, en América”, dice Carlos, quien jamás ejerció su profesión en algún medio cristiano. Un caso similar es el de Lamas, quien relata que su primer medio “fue Crónica TV, cuando tenía 19 años y luego de mi regreso de Estados Unidos a los 37 años comencé a trabajar en C5N. Después vino Radio 10 y luego la TV Pública. La comunicación necesita personas que sepan que cada palabra que sale al aire puede cambiarle el día a alguien”, enfatiza.

Los cuatro periodistas hablan de sus orígenes, de sus carreras, de sus historias y anécdotas, aquellas que nutrieron sus notables trayectorias en lugares que, para muchos, parecen inalcanzables. Pero que para ellos son su hábitat natural. Tanto que no conciben su vida profesional separada de los medios masivos y tampoco diferencian su vida devocional con su conducta laboral a la hora de estar frente a una cámara, tras un micrófono o con un teclado en los dedos. “Mi mayor desafío es mantener mi integridad en todo concepto”, dice Carlos Salerno, dando a entender que uno no se saca el traje de cristiano cuando entra al estudio, sino que allí se da la continuidad de una vida anclada en Dios. “Uno tiene un compromiso con la verdad y los valores que uno sostiene”, agrega Eva, en la misma línea en la que venía Carlos, siendo genuina en eso de “poder transmitir y mostrar nuestra fe en nuestro entorno laboral, que la gente que tengo cerca, mis jefes, mis editores, mis compañeros, puedan ver el cristianismo como algo cercano, real, práctico, y no como una tribuna doctrinal en la que el cristiano le dice al resto de la gente cómo tiene que vivir”.
La palabra “integridad” y el sostenimiento de los valores que tenemos como cristianos, son puntos de convergencia en las posturas de los cuatro consultados. También la naturalización del “ser cristiano” en medio de ambientes donde hay tanta tentación por un punto de rating. “En los medios seculares hay mucha presión por el rating, por la primicia. Mantener principios cristianos ahí significa no mentir, pero también no explotar el dolor del otro. Significa tratar al entrevistado como persona, no como nota. Y a veces, tener que decir ‘esto no lo voy a pasar’ o ‘esto lo voy a decir aunque me cueste’”, reflexiona Justo Lamas, a lo que Ruscitti le agrega más humanidad diciendo que “uno también se enoja y dice, en ocasiones, respuestas inadecuadas. Por eso, para mí cada mañana es mirar al cielo y pedir la guía de Dios. Por eso diría que el mayor desafío como cristiano pasa por mantener los frutos espirituales en medio de esa tensión, y tratar con amor incluso a aquellas personas de quienes recibimos respuestas hostiles”.
La conversación se va poniendo más interesante con el correr de los minutos. Tanto Diego, como Carlos, Justo y Evangelina, son un compendio de experiencias enriquecedoras. Sus palabras y frases son una inspiración para quienes piensan que llegar allí es difícil, que mantenerse es una proeza y trascender, es una misión imposible. Cada uno de ellos ha tenido dificultades, piedras en el camino, situaciones incómodas, y aun momentos en los que tuvieron que debatirse entre la conveniencia laboral o quedar bien con Dios. Y las anécdotas brotaron.

“Si bien no tuve situaciones que me pusieron en aprietos en ese aspecto, sí recuerdo tener el respaldo de Dios cuando me encomendaron cubrir uno de los eventos multitudinarios con Luis Palau. Al publicar la cifra de asistentes que me había proporcionado la policía, quintuplicaba lo que habían dado a conocer otros medios importantes, por lo que me citaron de la redacción para aclarar ese tema. Lo cierto es que como yo había publicado utilizando fuentes policiales, corroboraron que esa cifra era la correcta, a tal punto que uno de los medios que habían minimizado el evento, tuvo que hacer fe de erratas y hasta pedir disculpas a la organización por publicar un dato erróneo”, rememoró Evangelina acerca de un episodio que la mantuvo, por unas horas, al borde de la cornisa, pero pudo notar el respaldo de Dios en esa situación gracias a su profesionalismo y seriedad.
“Al principio de mi carrera tuve ciertas presiones en el canal, situaciones en las que la salida más fácil era decir ‘chau, me voy’, pero pude sostenerme en Dios para sobrellevar ese momento de dificultad y continuar a pesar de esas presiones. El Señor me fortaleció y pude quedarme allí y ser una persona de bendición para otros. Ver que Dios puede usarnos para bendecir a nuestro entorno es algo que no tiene precio”, expresó Ruscitti.
Por el lado de Salerno, la tentación del dinero para emitir o dejar de emitir una opinión, fue ese momento álgido en el que tuvo que decidir a pesar del riesgo de perderlo todo. “Por supuesto, me negué”, dijo enfáticamente quien hoy representa una de las voces más creíbles del periodismo televisivo.
Un último consejo no se le niega a nadie, así que, para finalizar esta nota, le solicitamos a los cuatro que puedan brindar una palabra a quienes están dando sus primeros pasos en los medios de comunicación, y a aquellos que están en proceso de tomar una decisión sobre seguir una carrera orientada a la comunicación social.
“Tres consejos: Primero, no tengas miedo a trabajar fuera del ambiente cristiano. Jesús no pasó su ministerio en la sinagoga, sino en el camino. Andá a donde no conocen a Dios, pero andá siendo luz. Segundo, tu credibilidad es más importante que tu etiqueta. Que la gente diga de vos: ‘No sé si es cristiano, pero sé que no miente, no habla mal de nadie, es colaborativo, no es competitivo’. Tercero, preparate, estudiá, sé profesional. La fe sin excelencia no es humildad, es pereza. Dios merece lo mejor de vos, también en cómo redactás, cómo editás, cómo hablás al aire” (Justo Lamas).
“Esfuércense por aprender y capacitarse antes de querer hacer plata sin hacerlo bien. Dios me puso en el lugar y momento indicado una vez que yo estaba preparado. Y eso fue mucho tiempo de capacitarme sin ganar dinero, trabajando paralelamente de mozo, de vendedor de electrodomésticos, repositor de supermercados… trabajé de cosas que no me gustaban para sostener lo que me apasionaba. Hoy no se quiere pagar el precio y si no querés pagar el precio, es difícil que aprendas. Hay que aprender a pagar el precio y ser humilde” (Carlos Salerno).
“Es difícil dar consejos en un contexto tan cambiante en los medios de comunicación. Pero hay ítems que siempre son válidos: seguir la pasión, ser creativos, tener iniciativa, desplegar su talento. Es un camino sacrificado donde habrá postergaciones, dejar familia, tener que trabajar alguna Navidad o Año Nuevo mientras nuestros seres queridos están brindando… Por otro lado, esta transformación de los medios hace que uno pueda generar sus propios espacios de comunicación, no hace falta que alguien nos convoque” (Evangelina Himitian).
“El mayor consejo que les daría es que busquen a Dios, se enfoquen y fortalezcan en él y que sepan que dentro de un medio secular son la comunicación entre el Señor y las personas que están enfrente. Ellos serán el eslabón fuerte para la necesidad del otro, que el amor al prójimo tiene que estar todo el tiempo en primer lugar. Tienen que ser instrumentos útiles en manos de Dios. Sean útiles, respeten, no hagan guerras dentro del trabajo. Ser cristiano es abrazar, amar y estar con el otro, aunque ese otro tenga una corriente contraria a la nuestra. Es sembrar una semilla, marcar el territorio con amor, con paz, aun con todos los defectos que tenemos, si obedecemos el llamado para estar en ese trabajo, seremos de bendición. Dejen de lado las estructuras, entiendan las necesidades que hay delante. Ustedes son las personas indicadas para poder hablar del amor de Dios a muchos de los que están alrededor” (Diego Ruscitti).

